miércoles, 6 de noviembre de 2013

Digimon Adventure: vista atrás a la infancia

Digimon Adventure: vista atrás a la infancia


Y sigo con los animes de la edad de piedra. Pronto harán 15 años desde que Digimon Adventure llegó a España para encandilar a toda una generación y robar parte del público que Pokemon había cosechado gracias a la popularidad de los juegos para Game Boy. No lo recuerdo exactamente, pero diría que fue en la 2 de Televisión Española que topé con el primer capítulo de este anime y, bueno... mi fanatismo por él ha seguido hasta la fecha, cuando ya no soy ni mucho menos una niña. De hecho, a raíz de esa primera serie me tragué todas las secuelas (la necesaria Digimon 02 [que recupera los personajes de esta primera], la aceptable Tamers, la novedosa aunque rarísima Frontier y la incomprensible Savers [salvándose solo esta última por el personaje de Tohma]). Aún así, ninguna secuela puede compararse a la serie original, que con 54 episodios y dos OVAs (ambas incluidas en la refusión norteamericana titulada Digimon: La Película) marcó a los que nacimos en los 90s.



ARGUMENTO

Taichi, uno de los siete niños, conociendo a
su digimon, Koromon
El 1 de agosto de 1999, un grupo de niños de Tokio acuden a un campamento de verano. No obstante, el tiempo en todo el globo ha sido bastante inconstante en las últimas semanas y acaban siendo sorprendidos por una nevada. Siete de ellos se refugian en un templo hasta que pasa la tormenta, y al salir les caen del cielo unos extraños dispositivos electrónicos que cogen por instinto. En ése instante son absorbidos por una grieta espacial y acaban en un extraño mundo poblado por unas criaturas parlantes llamadas digimons ("monstruos digitales"), y conocen a unos pequeños digimons que aseguran que llevan tiempo "esperándoles", cada uno a uno de ellos. De pronto son atacados por un gigantesco digimon escarabajo que intenta matarles; por suerte, los dispositivos que habían recogido al principio reaccionan ante la situación de peligro y los digimons cambian (o "digievolucionan") en formas más avanzadas y poderosas para protegerles. 

Con esta premisa empiezan las vacaciones de verano ("muy cortas y muy largas", según el propio narrador) de siete niños en el Mundo Digital, un universo paralelo a la Tierra donde todo está formado de datos digitales y no de átomos y moléculas. Poco a poco, tienen que conseguir que sus compañeros digimon evolucionen a niveles más poderosos para derrotar a varios enemigos, empezando por el malvado Devimon, que se ha apoderado de la Isla File ("archivo") en la que han caído, amenazando con sumirla en la oscuridad. Al mismo tiempo, ellos mismos deberán crecer más deprisa de lo normal, viéndose solos en un mundo donde los humanos no existen y sus familias no están allí para protegerles. Pronto empezarán a plantearse los misterios que envuelven su llegada a aquel mundo. ¿Por qué los digimons les llaman los Niños Elegidos? ¿Cómo han llegado a aquel mundo? ¿Quién y por qué los eligió? ¿A qué se debe el poder de la digievolución?

Emblema de la Esperanza
La serie de Digimon Adventure se compone de 5 sagas en función del enemigo principal, y todas tienen su aquél. En la de Devimon, por ejemplo, los niños van descubriendo la realidad de ése mundo paralelo y empiezan a formar amistad con sus compañeros digimon, algo indispensable para seguir avanzando en sus aventuras. La saga de Etemon, que transcurre en el Continente de Server ("servidor"), trae consigo la novedad de la búsqueda de los emblemas, símbolos digitales que corresponden a una característica positiva de cada uno de los protagonistas que permitirá a sus digimon evolucionar a niveles mayores. La saga de Myottismon, probablemente la más interesante, transcurre mayormente en el mundo real, ya que los siete descubren que existe un Octavo Niño Elegido y deben regresar a Japón para encontrarle antes que su enemigo. En las dos últimas (los Amos Oscuros y Apocalymon), reunido el grupo al completo, deben regresar al Mundo Digital para evitar que éste colapse y afecte al mundo real. Es ahí cuando todos los secretos que rodean el inicio de sus aventuras salen a la luz, y puede ser una verdad demoledora.


PROTAGONISTAS

Taichi "Tai" Yagami & Agumon


Taichi (Tai en la versión española), con solo 11 años, es más bien el líder del grupo y el poseedor del emblema del Valor. Su personalidad dinámica, arrolladora y carismática hacen de él una persona a la que todos siguen por instinto. Sin embargo también peca de inconsciente casi siempre a veces, tendiendo a actuar sin pensar demasiado en las consecuencias, además de poseer nulo tacto para hablar con los demás (hace bromas en los momentos más inoportunos y suele hablar muy tajantemente). Taichi es un consumado jugador de fútbol que demuestra en múltiples ocasiones su pasión y habilidad con tal deporte. 

Taichi con su hermana pequeña Hikari
Es el hermano mayor de Hikari (Kari), y su instinto de protección hacia ella es de lo más fuerte, en especial desde que un descuido por su parte cuando era más pequeño acabó con su hermana en el hospital. Así mismo se da a entender a lo largo de la serie (y en especial en la segunda OVA) que le gusta Sora, amiga suya de la infancia, aunque la susodicha tire por otros derroteros (con lo mucho que me gustaban...). También es el narrador de esta primera temporada de Digimon, además del protagonista absoluto de la primera OVA de la serie (La aventura de Koromon en Tokio), y a su vez la razón de que todos los demás fueran elegidos. La verdad es que Taichi es el personaje que más capítulos dedicados a él tiene, como se espera del líder del grupo y el depositario del Valor, y su relevancia en la segunda temporada (Digimon Adventure 02) sigue siendo muy grande a pesar de que los Primeros Elegidos pasan en su mayoría a un segundo plano.

Greymon, digievolución de Agumon
Su digimon es Agumon, un pequeño dinosaurio amarillo que es tan despreocupado, espontáneo y valiente como él, siendo su compañero ideal. Los ataques de Agumon y sus respectivas evoluciones tienen que ver casi siempre con el fuego, tomando diferentes formas de digimon dinosaurio (Greymon, MetalGreymon) hasta llegar a WarGreymon, su evolución suprema, que sigue en la misma línea aunque tiene más aspecto humanoide y está cubierto por una dura armadura metálica. Agumon es siempre el primer digimon en alcanzar un nivel determinado de evolución, como se espera del compañero del protagonista. A su vez es el único de los dos (el otro es Gabumon) que han conseguido llegar al nivel supremo o ultracampeón (gracias a la flecha de Luz de Angewomon) dentro del grupo de los primeros Niños Elegidos (al menos hasta la OVA de Adventure 02). Junto a MetalGarurumon, el digimon de Yamato, llevaron a cabo una evolución conjunta (Omnimon) en los sucesos narrados en la segunda OVA de Digimon Adventure (Our War Game!), creando el hipercampeón más poderoso hasta la fecha (solo equiparable al nivel de Imperialdramon, ultradigievolución de Paildramon, que aparecería en Adventure 02). 

WarGreymon utilizando su ataque, la Fuerza de Gea

SkullGreymon
Taichi gusta tanto porque no es un personaje perfecto (en realidad tiene multitud de fallos que le hacen muy humano). De hecho una de sus mayores equivocaciones casi llevó al grupo entero a la destrucción tras la obtención de su emblema: obsesionado con que Agumon obtuviera la superdigievolución, le forzó hasta que Greymon evolucionó erróneamente en SkullGreymon, un terrible digimon esqueleto que sólo existía para destruir. Puede que ése fuera el punto de inflexión más grande para Taichi, ya que desde entonces empezó a cuestionarse las consecuencias de sus actos y a pensar (aunque fuera un poco) antes de tirarse de cabeza a lo loco. Desde luego, no puede negarse el carisma nato de Taichi, el líder original, que tan pobremente han intentado emular en entregas consecutivas sin éxito (quizá el único que se acerque un pelín sea Takuya, el protagonista de Digimon Frontier, aunque a años luz). A mí, que no suelen gustarme los protagonistas, Taichi me encanta


Yamato "Matt" Ishida & Gabumon


Yamato (Matt) es el depositario del emblema de la Amistad. A sus 11 años, es el contrapunto absoluto de Taichi: algo distante, más cauteloso y con una mala hostia que lo flipas cuando le apetece. Se trata de alguien bastante hermético que no se permite demostrar sus sentimientos, lo cual provoca que a veces estalle y no pueda controlarlos. Es uno de los más maduros dentro del grupo, abogando por la lógica cuando sea posible, aunque también tiene un tinte aventurero (y muy poco tacto también). A pesar de parecer tan borde en ocasiones, muestra su lado más sensible cuando toca la armónica, algo que le apasiona. 

Es el hermano mayor de Takeru (T.K.), aunque sus padres se divorciaron cuando eran pequeños y por eso viven separados. El campamento de verano fue una oportunidad para reunirse y pasar tiempo juntos después de varios años. Yamato es extremadamente protector con su hermano y considera que el objetivo de su vida es precisamente cuidar de él... quizá por ello siente que ha "perdido el rumbo" cuando se da cuenta de que Takeru ha crecido como todos y que ya no necesita ser constantemente protegido. Ése hecho, casi al final de la serie, provocó un cisma entre Yamato y el resto del grupo que llevó a aislarse e incluso a desafiar abiertamente a Taichi a un combate (por diversas circunstancias, Yamato llegó a sentir que debía competir con Taichi por ser la figura protectora del pequeño Takeru). Éste también tiene algún que otro "clon" (o personaje que se le parece mucho) en entregas posteriores, como Kouji de Digimon Frontier o Tohma de Savers

Garurumon, digievolución de Gabumon
Gabumon, su compañero digimon, es la cosa más tímida y tranquila del mundo (y ya no digamos Tsunomon, su fase infantil... Qué ricura :3). Respecto a las evoluciones de Gabumon, admito que mientras más evolucionaba menos me gustaban. Mi favorita era Garurumon, que era bonito y elegante, pero cada vez fueron bichos más raros (WereGarurumon era molón pero una mezcla punk algo rara...) hasta acabar siendo aquella especie de robot con forma de lobo (MetalGarurumon), que aunque lo petaba respecto a fuerza pues... no me gustaba tanto como el ultracampeón de Taichi y punto. De nuevo fue de los dos únicos (junto a Agumon) que consiguieron la ultradigievolución, gracias a la flecha de Esperanza de Angemon. Se fusionó con WarGreymon en la OVA 2 de Adventure, dando como resultado el ya mencionado Omnimon. 

Respecto a Taichi y Yamato, desde el principio compartieron una amistad-rivalidad que marcó su relación para siempre. Es un patrón bastante usado en los animes, cuando un personaje irreflexivo y alegre choca con uno más serio y malhumorado (exactamente lo mismo que sucede con Naruto y Sasuke). De hecho, hasta sus digimons controlan elementos opuestos (Agumon domina el fuego y Gabumon el fuego helado o hielo). Para que no se perdiera ése espíritu, Takeru y Daisuke "Davis" (el niño elegido de Digimon 02) heredarían tal rivalidad (aunque bastante más laxa, todo hay que decirlo). 


Sora Takenouchi & Piyomon


Sora, de 11 años, es una amiga de la infancia de Taichi y la portadora del emblema del Afecto. Tiene un carácter bastante maduro y fuerte (posiblemente la que más de entre todos sus compañeros), además de ser algo ruda en muchas ocasiones. No obstante en el interior en sensible y muy fácil de herir, aunque opte por esconder sus miedos e inseguridades para no preocupar al grupo. 

Sora fue la primera en rechazar su emblema, ya que no se consideraba "digna" de poseer el emblema del Afecto. Su padre (al que no conocemos hasta Adventure 02. De hecho yo pasé toda la serie creyendo que la madre de Sora era viuda) pasa la mayor parte del tiempo fuera de casa por su trabajo y su madre es una maestra de ikebana (arte del arreglo floral) que pretendía que ella siguiera sus pasos desoyendo sus deseos de dedicarse al fútbol. Por esa razón Sora empezó a creer que "había crecido sin amor" y que por tanto no merecía su emblema. Protegiendo a su compañera digimon consiguió comprender que lo que hacía su madre simplemente era preocuparse por ella, y de hecho ello mejoró mucho sus lazos familiares y también su modo ser con los demás, más abierto y cariñoso. 

Birdramon, cuerpo maduro de Piyomon
Su compañera digimon, Piyomon (o Biyomon) es un pájaro de lo más cariñoso que no cesa de hacerle carantoñas a su compañera. Sus evoluciones (Birdramon, Garudamon) son pájaros de fuego, al puro estilo fénix, aunque Garudamon (el cuerpo perfecto, el nivel más alto al que llegó) tiene más forma humanoide (y ahora que lo pienso, es el más gigantesco de los digimons del grupo de los Niños Elegidos). Piyomon siente una gran admiración por Sora ya desde el segundo 0, alabándola frente al resto de digimons que encuentra. Qué mona :3


Koushirou "Izzy" Izumi & Tentomon


Koushirou (Izzy), a pesar de ser uno de los más pequeños del grupo (solo 10 años) es el más inteligente de todos y el poseedor del emblema del Conocimiento. Es un experto en ordenadores y siempre lleva su portátil a la espalda, siendo capaz de descifrar cualquiera de los códigos que se presentan ante él en el Mundo Digital. Es increíblemente curioso y siente la imperiosa necesidad de saberlo todo y conocer las razones por las que sucede cualquier cosa (lo cual le ha granjeado tantos éxitos como problemas). Al principio el grupo tiene una visión de él como de un friki que, si bien simpático, se relaciona poco más allá del mundo de los ordenadores; no obstante, los descubrimientos de Koushirou les han salvado la vida en muchas ocasiones y, en realidad, es el que más ha contribuido a conocer la realidad sobre el Mundo Digital. En realidad podría decirse que Koushirou es el consejero y líder en las sombras después de Taichi. 

Koushirou es adoptado, y aunque sus padres no se lo cuentan hasta bien adelantada la serie él ya lo sabía desde que era más pequeño pero nunca le importó. Esta trama familiar aporta uno de los momentos más conmovedores de la serie, cuando sus padres le confiesan la verdad y él admite que ya lo sabía pero que les quiere mucho de todos modos y les agradece enormemente el amor que le han dado. Debo decir que la madre de Koushirou es el personaje más querible de este mundo, siempre preocupada por su hijo y deseando que tuviera caprichos como los otros niños y no se preocupara siempre por los demás en lugar de por él mismo. La verdad es que Koushirou es el hijo modélico: siempre preocupado por sus padres, con notas altísimas y perfectamente educado. Una ricura de crío, vamos.

MegaKabuterimon
Su digimon, Tentomon, es un simpático insecto que intenta ser su puente con la realidad, ya que a veces Koushirou se abstrae tanto en su ordenador que pierde de vista lo que sucede a su alrededor. Las evoluciones de Tentomon siempre son en alguna forma de insecto (Kabuterimon, Megakabuterimon) que, si bien bastante poco agraciadas, pues se te hacían simpáticas. Los ataques de este digimon siempre tenían que ver con la electricidad o las explosiones de energía, esperable al ser el compañero de alguien que pasa su vida entre máquinas.

Joe Kido & Gomamon


Joe es el mayor del grupo (12 años) y posee el emblema de la Sinceridad. Es un estudioso compulsivo, lo que se conocería como un "nerd", con un modo de ser siempre lógico, responsable y metódico. Aún así, es algo histérico cuando suceden cosas que no entiende y tiende a perder los nervios con facilidad cuando los sucesos no transcurren como él espera. Al principio hasta podría tachársele de ser bastante cobarde. Como el mayor siempre intenta hacer valer su autoridad sobre los demás, pero su torpeza e indecisión acaban por tornarle muy inseguro de sí mismo, constantemente aplastado por los caracteres arrolladores de Taichi y Yamato. 

Es el menor de tres hermanos, y su padre insistió en que todos fueran médicos como él: Joe, más sugestionable que sus hermanos, al principio aceptaba su mandato aunque eso no le gustara, pero a lo largo de su maduración decidirá emprender su propio camino. Y aunque al principio pudiera parecer un poco repelente (a mí no me lo parecía, Joe siempre fue de mis favoritos), pronto se gana un hueco en el elenco de héroes al demostrar su entrega absoluta por sus compañeros y sus inagotables buenas intenciones a pesar de su torpeza. El momento cumbre de Joe llega en el episodio 36 (El explosivo golpe de Zudomon), donde se sacrifica para salvar a Takeru de morir ahogado y es entonces cuando su emblema reacciona, otorgándole a Ikkakumon la superdigievolución en Zudomon (un bicharraco de mucho cuidado, con un martillo que provoca rayos a lo Thor). Siempre pensé que se llevaba un rollo raro con Mimi, pero no llegaron a nada. Qué lástima. 

Gomamon, su compañero, es una especie de mini-foca alegre, juguetona y también con un fuerte sentido del humor. Es el único de todos los digimons del grupo cuyas evoluciones dan como resultado seres acuáticos (Ikkakumon es un león marino y Zudomon una especie de tortuga). Solo alcanzó el nivel megacampeón o perfecto, por lo que ellos mismo admiten que "no han sido un gran equipo, pero se lo han pasado muy bien juntos". 

Mimi Tachikawa & Palmon


Mimi, una de las más jóvenes (y puede que la más infantil) del grupo es la depositaria del emblema de la Inocencia. Se podría decir que es todo lo contrario a Sora: cursi, altiva, llorica, algo histérica y bastante caprichosa... todo ello al principio, claro. Mimi es uno de los personajes que más crece a lo largo de la historia (aunque a decir verdad no deja atrás ni su estrambótico modo de ser ni su peculiar forma de vestirse XD). En consonancia con su emblema, detesta totalmente la lucha y siempre prefiere la alternativa pacífica si es que ésta existe (incluso le da pena matar a los digimons malvados... si es que es una buenaza). Al igual que Joe o Takeru, es bastante llorona al principio de la serie, aunque también los tiene bien puestos cuando hace falta

Por lo visto es notoriamente más guapa que el resto de chicas del grupo (diversos personajes, tanto humanos como digimon, intentan ligársela a lo largo de la serie... y ella sabe sacarle partido a su encanto). La actitud excesivamente consentida de Mimi es seguramente en parte debida a su madre (que es clavada a ella) y sus padres en conjunto, que son muy protectores y... pues eso, cursis como solo ellos (aunque encantadores también). Mimi tiene una voz melodiosa que muchos personajes alaban (sin ir más lejos, la canción del ending es cantada por ella en un episodio de la serie). 

Su compañera digimon es Palmon, un digimon planta que es tan coqueta como ella aunque un poco (solo un poco) más centrada. Su digievolución, Togemon, no es especialmente fuerte (de hecho diría que el que menos de todos los digimon campeones del grupo)... pero si eras niña no podías dejar de maravillarte con lo bonita que era su forma perfecta, el hada Lilymon. Como niña que era me gustó muchísimo la evolución megacampeón de Togemon en Lilymon, y pasó a ser uno de mis digimons favoritos (aunque tampoco salía mucho y no fuera especialmente fuerte en comparación a otros digimons perfectos). Es de acorde a la filosofía del personaje, la de "no querer pelear", ni siquiera contra un enemigo. De hecho, en su primera aparición (en Odaiba), Lilymon utilizó su poder (el de las flores) para volver de su lado a un digimon malvado en lugar de destruirlo como sería lógico. 


Takeru "T.K." Takaishi & Patamon


Takeru, apodado T.K., es el más pequeño del grupo y el portador del emblema de la Esperanza. Al igual que su hermano Yamato, su cabello rubio y sus ojos azules provienen de su ascendencia francesa (su abuelo es parisino, aunque eso no se revela hasta Adventure 02). De acuerdo a su carácter infantil es risueño, juguetón e inocente... y también llorón (MUY llorón, aunque en muchas ocasiones con razón). Vale que a Takeru a veces era pa' darle con la mano abierta, sobretodo cuando se enfadaba tontamente con Patamon (en el #22. DemiDevimonel pequeño demonio intrigante o el #33. Pumkimon y Gotsumon, dos digimons de Shibuya), pero al final era imposible no quererle, porque la mayor parte del tiempo era solamente adorable y cariñoso con todo el mundo. Takeru ha crecido como el niño mimado de su madre (se quedó con ella tras el divorcio de sus padres), así que al principio es comprensible que todo el grupo se vuelque en cuidarle, aunque a la hora de tomar decisiones no le tratan como al "enano al que no hay que hacerle caso", y de hecho su opinión tiene mucho peso entre los demás. Además también era valiente, más mientras más adelantaba la serie, siendo en muchas ocasiones el que impulsaba al grupo a tomar una decisión (por el rollo de ser la "esperanza" y todo eso). 

Su compañero digimon, Patamon, es la cosita más querible de este mundo, y ambos se tienen un cariño reverencial desde que se conocen (en el capítulo 1 ya están los dos mejilla con mejilla la mar de contentos XD). Por cierto... peazo cuello debía hacer el amigo Takeru que llevaba SIEMPRE a Patamon en la cabeza, tanto en la primera como en la segunda temporada. Sin duda la digievolución y a la vez muerte de Patamon al transformarse en Angemon en el episodio 13 es el momento más recordado de toda la saga y el que más marcó a la generación que crecimos con esta serie (yo al menos lo flipé muchísimo con la digievolución de Patamon, que tanto se había hecho esperar. Y de hecho Angemon me gustaba más que su forma de megacampeón, Magnaangemon, aunque también lo petaba bastante). Francamente... ¿quién en su momento no se echó a llorar cuando Angemon desapareció para convertirse en un huevo que el pequeño Takeru cuidaría con devoción hasta que se abriera?



Algo a destacar de Takeru y su digimon es que Patamon SIEMPRE era el último en digievolucionar (¿será por lo de que "la esperanza es lo último que se pierde"?), y en realidad su evolución era la más esperada por los fans. Siempre aparecía al final, cuando todo parecía perdido, y sus diversas fases de ángel digimon no tenían problemas para combatir a digimons de niveles superiores al suyo (derrotó él solo a Devimon cuando otros seis digimons campeones fueron derrotados; siendo Magnaangemon, un digimon perfecto o megacampeón, derrotó a Piedmon, un digimon supremo o hipercampeón, allá donde Wargreymon y Weregarurumon no pudieron). Ante esto se puede asegurar que, a pesar de las apariencias, Patamon era el digimon más fuerte del grupo. Eso sí... después de la primera evolución de Angemon, no lo volvió a hacer hasta que regresaron al mundo real. Y desde que Takeru consiguió su emblema pasaron 30 capítulos o más para que Patamon consiguiera la digievolución perfecta, cuando los demás salvo contadas excepciones lo consiguieron casi de inmediato (Joe y Mimi también tardaron, pero no tanto). Y de hecho esta tendencia se mantuvo en la secuela, Digimon 02. Ya es querer hacer sufrir a los espectadores.




Hikari "Kari" Yagami & Gatomon


Hikari (o Kari) es la octava Niña Elegida, hermana menor de Taichi y la depositaria del emblema de la Luz (de hecho, hikari significa "luz" en japonés). Siempre ha sido enfermiza desde pequeña, y el día que debía ir al campamento con los demás tenía fiebre, de modo que se quedó en casa y no se unió a la aventura con los demás. Los Siete regresarían posteriormente a Japón para encontrarla, aunque Taichi tardaría en sospechar que Hikari podría ser la octava Elegida. Hikari es alegre y benévola, siempre esperando lo mejor de todo el mundo y lanzada al autosacrificio para no dañar/preocupar a los demás (se entregó a Myottismon al ver que todos estaban siendo heridos por protegerla). 

Admito que mirándola de fuera en la primera temporada era una Mary Sue como la copa de un pino: ¡todo le pasaba a ella y todo giraba entorno a ella! Los malos la perseguían, los altos espíritus del Mundo Digital la eligieron como su manifestación terrenal, su solo poder derrotó a uno de los Amos Oscuros... En fin, y así. Menos mal que no tenía una personalidad cargante porque si no a más de uno le caería mal. 

Sus inicios con Gatomon, su compañera, son notablemente distintos a los del resto. Un fallo al inicio de la creación de los 8 digihuevos de los Niños Elegidos provocó que el de Hikari se perdiera, viéndose Gatomon sola y obligada a servir a Myottismon como una fiel vasalla. Su vida cambió cuando viajó junto a su señor al mundo real y se le ordenó asesinar a Hikari: al mirarla directamente la muchacha, Gatomon no pudo acabar con su vida y ahí desencadenó una serie de acontecimientos que la llevarían a formar parte de los ocho digimons destinados a salvar el mundo. Por esta misma razón (una de ellas, al menos; al final aprendemos que todo tiene una razón en esta serie), Hikari no formó parte del grupo inicial de los siete que fueron al Mundo Digital. 

Gatomon es el digimon "básico" más fuerte, principalmente porque su entrenamiento ha conseguido que no tenga que volver al nivel infantil después de digievolucionar (Gatomon es de cuerpo maduro o campeón, como Greymon, Garurumon y el resto. Su forma infantil es Salamon). Flipandi total cuando Gatomon, tras la muerte de su amigo Wizardmon a manos de Myottismon, se convierte inesperadamente en Angewomon, la forma perfecta y a la vez versión femenina de Angemon. Sin duda una de las digievoluciones que más quedan marcadas para el espectador. Cabe destacar que Angemon (el digimon de Takeru) y Angewomon son los únicos del grupo con lo que llaman "poder sagrado", lo que viene a significar que sus poderes son especialmente dañinos para los digimons oscuros o tipo virus. 


Por cierto... respecto al rollo que se llevaban Takeru y Hikari y sus respectivos digimons hay para hacer un post entero. Puede que lo haga xD


OPINIÓN PERSONAL

Del mismo modo que Caballeros del ZodíacoDoraemonSailor Moon y un largo etcétera, es uno de los animes con los que crecí, así que aunque le vea fallos el buen recuerdo no me lo quita nadie. Es cierto que el grupo de protagonistas está lleno de los tópicos más tópicos que pueda haber: el líder irreflexivo, el serio "molón", el empollón, el friki, la pija, la chica "dura", el llorón... y aún así todos ellos tienen un desarrollo sorprendente para tratarse de una serie de este tipo (Hikari no. Hikari es prácticamente igual al principio que al final, pero como cae bien, al menos a la mayoría, no es ningún problema xD). Desde luego comparándola con otras series del mismo palo (Pokemon, Yu-Gi-Oh!, etc.) sale ganando por goleada en cuanto a profundidad. 

Hay que destacar el cómo cada digimon se ajusta a su compañero humano de forma perfecta, y con ello no quiero decir que tengan personalidades iguales e incluso a primera vista compatibles. Por ejemplo, Taichi y Agumon sí son ambos despreocupados y de acción rápida, y Takeru y Patamon son infantiles y llorones en ocasiones. Pero en el otro extremo está Sora, que es habitualmente reacia a mostrar sus sentimientos y su compañera Biyomon es de lo más afectuosa; Joe es cuadriculado y excesivamente preocupado por todo, mientras Gomamon es bullicioso y descarado; Yamato es arisco y distante y Gabumon es su contrapartida gentil y cariñosa.

Mis favoritos: Takeru (sin duda alguna, SIEMPRE), Taichi, Sora y Joe. De digimons... Patamon (y sus respectivas evoluciones), Gomamon y Gatomon. También debo mencionar al personaje de Whamon, la ballena digimon que les ayuda en varias ocasiones y que me caía simpática y al borde aunque en el fondo buenazo de Ogremon. 

Ninguna secuela de esta serie ha podido acercarse al espíritu de la primera temporada. Ni por asomo. Recordarla es volver a ser niña por un tiempo, aunque sea muy corto... o muy largo, como sus inolvidables vacaciones de verano.




Temed a la reseña de Adventure 02, insensatos.

jueves, 17 de octubre de 2013

Crítica: El Club de los Poetas Muertos (1989)

El Club de los Poetas Muertos (1989): una filosofía de vida


Esta película es una de las muchas (junto a Braveheart Réquiem por un sueño) que me pusieron en el instituto en Filosofía. Si bien me gustó y la disfruté muchísimo, el verdadero significado de la cinta se me escapó hasta que la vi siendo más mayor, habiendo pasado el instituto e incluso varios años de universidad. Siento que si la hubiera revisionado antes mi visión del mundo sería diferente a día de hoy, y es que es imposible ver El Club de los Poetas Muertos sin sentir despertar un fiero deseo de darlo todo a cada instante, independientemente del momento y la situación (política y económica actualmente, por desgracia) en la que uno se encuentre. 

El argumento nos planta a finales de los 50 en la prestigiosa academia estadounidense Welton, en la apertura del nuevo curso académico. El antiguo profesor de literatura se ha jubilado y su sustituto es John Keating (Robin Williams), ex-alumno de la academia y que ha estado dando clase en una academia de Londres en los últimos tiempos. Cuál es la sorpresa de los chicos cuando, tras una serie de clases absurdamente aburridas, en literatura el señor Keating les insta a salir del aula y a observar fotografías de antiguos alumnos, haciéndoles notar que ya están "criando malvas" y que murieron sin haber vivido el momento. En la siguiente clase, hace que uno de los alumnos lea la primera página del libro de poesía, una teoría matemática de un estudioso sobre la belleza y calidad de los poemas... para acto seguido tacharlo de "basura" e instar a los alumnos a arrancar dicha hoja. En las consecutivas clases, Keating les hace hacer desde subirse a su escritorio, a escribir un poema de propio puño y letra y desfilar libremente por el patio sin tener en cuenta ningún patrón, todo ello para estimular las mentes hasta entonces constreñidas de unos chicos que tienen un sueño. Todo ello insistiendo en que le llamen "Oh capitán, mi capitán", en referencia a un poema dedicado a Lincoln.

Desconcertados por el método de enseñanza de Keating, algunos alumnos investigan sobre él y encuentran su anuario, donde figura como miembro de "El Club de los Poetas Muertos". Al preguntarle sobre ello, Keating responde que un grupo de chavales se reunían en una cueva cercana para recitar poesía y componer sus propios versos. Aunque a muchos les parece ridículo al principio, un grupo de seis empieza a reunirse en secreto en dicha cueva, tomando el relevo del Club y encontrando su liberación a través de la poesía. Pronto las clases de Keating son las más esperadas por todos los alumnos, prestándole ciega atención al lema de "carpe diem", vive el momento ("corta rosas mientras puedas") mientras que sus enseñanzas les llevan a vivir como nunca lo han hecho y atreverse a hacer cosas que jamás hubieran osado simplemente porque es lo que desean. Por supuesto, los métodos de enseñanza de Keating no gustan al resto de profesores de la academia, ultraconservadores con sus patrones, y éste se encuentra bajo el punto de mira del resto de profesorado del centro. No obstante él sigue predicando su filosofía de vida, y los alumnos llegan a tratarle como uno más al intentar ayudarles con sus problemas, utilizando la poesía como medio absoluto de expresión. 

La película en sí es una oda a la libertad de elección narrada a través de la vida de un grupo de chicos y el cómo la poesía y todo lo que conlleva les ayuda a crecer como personas, encontrar su camino... aunque no todas las historias que se narran tienen un final feliz. Robin Williams (actor al que siempre he idolatrado) está magnífico en su papel de entrañable profesor soñador e idealista, preocupado por las disyuntivas de sus alumnos y siendo un padre para ellos más que sus propias familias. Le acompañan un elenco de jóvenes actores que no desentonan en ningún momento, ofreciendo en algunos casos actuaciones espectaculares (como es el caso de Robert Sean Leonard, que posteriormente sería el inseparable compañero de House). 

Como el propio Keating predica: 

"Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo y el amor son cosas que nos mantienen vivos"

Para los que hemos sido estudiantes toda nuestra vida, esta película es realmente una lección con la que nos sentimos identificados. No hay más que ver el primer día de clases de estos chavales: latín, química, trigonometría... Todas transcurren de forma monótona, con los profesores limitándose a soltar sus conocimientos y a encargarles toneladas de trabajos y problemas ante la resignación y aceptación de los alumnos... porque no han conocido nada más. Y entonces llega el señor Keating, instándoles a que se levanten de sus eternos pupitres para contemplar fotos de antiguos alumnos, que no vivieron como deseaban, para recordarles que la vida no es para siempre y que hay que vivir el momento. Con ése "arrancad ésa hoja" el señor Keating está rompiendo también los moldes de un método de enseñanza tan cuadriculado, satisfecho de sí mismo y estático, que se olvida de que el conocimiento también debe contener un ingrediente de pasión y de ansias por conocer lo que se está aprendiendo. 

A pesar de tratarse de una academia de finales de los 50, los problemas que enfrentan los protagonistas (en especial cuatro de ellos) nos son tan familiares que es difícil no empatizar. Neil (Robert Sean Leonard) viene de una familia relativamente humilde y su padre le obliga a estudiar algo que odia por el simple prestigio de dicha ocupación. Todd (Ethan Hawke) es el chico nuevo, absolutamente tímido e incapaz de hablar en público ante el miedo al ridículo. Knox (Josh Charles) está enamorado de una chica de otro instituto, pero ella tiene novio y no parece ni siquiera saber de su existencia. Charlie (Gale Hansen), el más rebelde y transgresor del grupo, es incapaz de soportar más la rutina y la vida absurdamente controlada que lleva en la academia. Bajo su nuevo lema, "carpe diem", Neil se presenta a un casting de teatro, su verdadera vocación, y obtiene el papel protagonista en la obra El sueño de una noche de verano de Shakespeare; Todd pierde la timidez gracias a la poesía y las enseñanzas del señor Keating; Knox consigue declararse e invitar a salir a la chica que le gusta y Charlie arriesga el todo por el todo publicando un artículo en el periódico de la escuela reivindicando la aceptación de mujeres en la academia, lo cual casi le reporta la expulsión. 

Inolvidables todas las escenas, pero una queda gravada a fuego: el homenaje a Keating, cuando todos los alumnos desafían las órdenes de su director y se suben a los pupitres en un acto de rebeldía al lema de "Oh capitán, mi capitán". Impagable. 




"Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así y siempre así será"

jueves, 27 de diciembre de 2012

10 razones para adorar El Hobbit: Un Viaje Inesperado (2012)

10 razones para adorar El Hobbit: Un Viaje Inesperado (2012)


La película que llevaba tantos años esperando (y como yo muchos, imagino) ha llegado finalmente.Y la espera no podía haber valido más la pena. Son tantas las razones por las que me ha gustado que no he podido resistirme a analizarla punto por punto.

SPOILERS como casas de grandes (bueno, no tanto...)

1) El prólogo

Y cuando digo el prólogo me refiero al relato de la caída de Erebor, indispensable para saber más sobre los enanos. Hasta ahora era la única raza que quedaba poco perfilada (hemos conocido en profundidad a los hobbits, los hombres y los elfos), y aquí se nos muestran los matices que los diferencian de otras razas, como el amor desmedido por el oro y las joyas, y además se nos enseña en parte el por qué de la enemistad entre elfos y enanos (realmente, por qué la reticencia inicial de Legolas y Gimli a ir juntos en el grupo durante El Señor de los Anillos). 


El prólogo nos planta en un reino enano en auge, con el rey enano Thrór gobernando, seguro de la sucesión al tener a su hijo Thráin y a su nieto Thorin a su lado. No obstante, todo termina abruptamente con la llegada de Smaug el Terrible, un gigantesco dragón rojo, a las puertas de Erebor tras arrasar la hermosa Ciudad del Valle que se ubica a sus pies. Los enanos pierden a gran parte de la población y deben huir de su hogar, sin ayuda alguna, convirtiéndose en un pueblo errante guiado por Thorin, el joven príncipe enano, ante la falta de su abuelo enloquecido y un padre y rey ausente.


Mención aparte merece ésa impresionante escena en la que Thranduil (Lee Peace), Rey Elfo del Bosque Negro y padre de Legolas, aparece en la loma desde la que se avista Erebor montado en un gigantesco alce y acompañado de todo su ejército. Miedaco que da el jodío.

Muchos se han tirado de los pelos (yo no me incluyo, lo mío fue más bien WTF???) con la indiferencia que muestra Thranduil ante la masacre del pueblo enano. Desde luego, es una aberración con respecto al libro... PERO en el universo de la película (en serio, id asumiendo ya que son cosas separadas), es algo que da bastante juego. En las siguientes películas (especialmente la segunda), intensificará el rencor de Thorin hacia la gente del Bosque Negro, lo cual puede dar pie a alguna subtrama muy interesante (pura especulación, lo admito). 

2) Martin Freeman como Bilbo Bolsón


Se pueden criticar muchas cosas de esta película, pero desde luego su protagonista sólo merece alabanzas. Admitámoslo... aunque Elijah Wood hizo un magnífico papel (y aquí cameo, por cierto xD) como Frodo en El Señor de los Anillos, el personaje de Bilbo en sí es un protagonista mucho más completo y carismático. Frodo era más tirando a aventurero ya desde el principio, pero a Bilbo nos lo presentan como un señorito de aire británico, risueño y cortés como todo hobbit pero anclado en su rutina, amante de la vida predecible y de la tranquilidad... y ver a través del avance de la trama cómo se va volviendo intrépido y valeroso es uno de los grandes encantos.


Martin Freeman hace un excelente trabajo creando un Bilbo al principio formal y algo histriónico para ir poco a poco desenvolviéndose mejor entre el grupo, aunque no abandone del todo sus viejas costumbres. Me encanta cómo el espectador se va dando cuenta, a la vez que el propio Bilbo, que esa aventura ya forma parte de su vida y que lo que al principio le parecía un engorro acaba llegándole muy adentro, siendo incapaz de abandonar a sus nuevos compañeros aún cuando pueda sentirse desplazado. Bilbo ha tenido unas cuantas escenas épicas en esta película, pero lo mejor para este personaje (según los libros) viene en la segunda.

3) Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble


De hecho, y aquí es cuando me rajan por sacrílega, en lo que respecta a ésta y La Comunidad del Anillo, Thorin es un protagonista mucho más imponente y "de peso" de lo que fue Aragorn (sólo hablando de la primera parte, claro. No la lía parda ni nada el amigo Elessar en Las Dos Torres y El Retorno del Rey). Por supuesto está el detalle de que Aragorn no quería ser líder del grupo, dejando a Gandalf las riendas de la misión, mientras que aquí está claro que es Thorin el que corta el bacalao. No obstante, mientras que Aragorn acaba siendo rey porque es así lo que le corresponde por linaje, con Thorin en una sola película logran convencernos de que se ha ganado a pulso la adoración de sus súbditos y el derecho a reinar (memorable escena en la que se nos cuenta que desempeñó todo tipo de trabajos humildes sólo para sacar adelante a su pueblo). 


Una de las escenas que más me impactaron fue el relato por parte de Balin de lo sucedido cuando los enanos, expulsados de Erebor, intentaron recuperar el antiguo reino de Moria y los orcos salieron a combatirles, casi masacrándolos. Aunque es sólo un flashback, ayuda a perfilar el personaje central de Thorin, permitiéndonos comprender por qué todos le siguen con tanta devoción y cómo se forjó su leyenda.


En El Hobbit de Peter Jackson, se le ha dado a Thorin un aire mucho más serio y épico que en el libro. En el libro se le describe como todo un guerrero y un buen líder, pero no demasiado inteligente y que suele ser grandilocuente, con tendencia a soltar largos discursos interminables. Me gusta el cambio, para qué negarlo. Además, me gusta MUCHO la idea de que se muestre aunque sea un poco la relación familiar (alias paterno-filial) con Fíli y Kíli (para quien no lo sepa, son sus sobrinos, y de hecho Fíli es el heredero al trono por detrás de Thorin).

En resumen, Richard Armitage junto a Martin Freeman y el incombustible Ian McKellen parece que estén echando un pulso por ver quién se come la pantalla a bocados más grandes. IM-PRESIONANTE.

4) Acción

Aix, la acción... Tan distinta de la de la trilogía original, pero a la vez igual de atrapante. Lo cierto es que no hay apenas sangre a lo largo de toda la película, quizá por el tono más "infantil" del libro, pero ello no hace menos crudas las batallas. Hablo de la escaramuza con los trasgos, donde vemos a los enanos repartiendo tal somanta de palos que te dan hasta miedo. Vale que esa escena en concreto es un poco fantasiosa, porque los enanos se caen por precipicios y no se parten la crisma (al más puro estilo Avatar con huesos recubiertos de algún metal ultrarresistente)... pero oiga, ¿y lo bien que se lo pasa una?


Mi escena de acción favorita es sin duda la del final, cuando Azog los acorrala en los árboles. Ver a esos gigantescos huargos saltar hacia arriba, intentando atrapar entre sus fauces a unos enanos que han entrado en pánico, me pone los pelos de punta. Tampoco la lucha contra los trolls es moco de pavo, aunque ésa es más "light", por decirlo de alguna manera. Lo más fascinante sin duda es ver a los enanos repartir hachazos y espadazos a diestra y siniestra (la mayoría son muuuy brutos).

5) El grupo de enanos


Y aunque en la obra de Tolkien es sumamente difícil encariñarse por un enano en concreto al ser tratados, salvo las obvias exepciones (Thorin, Balin y a veces Bombur y Fíli y Kíli), como un grupo, Peter Jackson logra con éxito la titánica tarea de caracterizarlos a todos de un modo que los individualiza a ojo del espectador y a la vez les dota de una personalidad bien diferenciada (incluso utilizan armas de lo más variopintas... joer, si hasta hay un enano arquero y uno que va con tirachinas). Thorin es regio y taciturno, Bofur tiene un sentido del humor un tanto negro, Dwalin es directo y agresivo, los hermanos Fíli y Kíli son impulsivos y optimistas (e incluso ahí hay matices entre el mayor y el benjamín), Ori es tímido y educado... y un largo etc.

De inmediato un@ les coge cariño, algo sumamente fácil en algunos casos (los hermanos Fíli y Kíli son sencillamente entrañables... aunque seguramente mi favorito sea Bofur xD). Me gustan también muchísimo Dwalin (menuda bestia parda, con tatuajes de guerra y todo) y Glóin (al que le han hecho francamente parecido a su hijo Gimli). Me encanta ése marcado contraste entre Bilbo y los enanos, ruidosos, alegres y con modales bastante rudos (inolvidable la escena cuando desvalijan la despensa de Bilbo y se ponen a comer y beber de la forma más basta que uno verá jamás xD). 


"Fili... y Kili. ¡A vuestro servicio!"

Por cierto... he leído muchas críticas al hecho de que los miembros de la casa de Durin (Thorin, Fíli y Kíli) no tienen la barba densa típica de los enanos. Mi pregunta es... ¿y qué? Son enanos, actúan como enanos (más los dos jóvenes... riendo, gritando, fumando, comiendo y bebiendo como cosacos en casa de Bilbo). Thorin no necesita una barba reverencial para inspirar respeto, y sus sobrinos aún son jóvenes, por lo que es de esperar que no tengan la complexión del resto de enanos, más mayores. Digo yo que mientras actúen bien (cosa que hacen, es innegable), no hace falta quejarse tanto por una caracterización que en todas las películas del Señor de los Anillos también han cambiado a rabiar (en el libro, Frodo tenía cuarenta años y Legolas era moreno, por poner ejemplos). 

He leído por ahí que el mayor argumento en contra de esto es que rara vez se ve a enanos sin barba y que para ellos ser vistos sin ella es tal vergüenza que preferirían la muerte. Pues que yo recuerde, en el capítulo de las arañas del libro del Hobbit, Fíli tiene que cortarse casi toda la barba para poder escapar de las telarañas. No le vi muy afectado, la verdad. Yo opino más que nada que ha venido por el hecho de la caracterización, por el empeño de Jackson en diferenciar bien a todos los enanos. A simple vista, uno ya sabe que Fíli y Kíli son los más jóvenes, y eso para un espectador primerizo o no versado en los libros puede ser un grato favor. 


Bofur... el puto amo xD

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en general son un grupo mucho más optimista y animado que la Comunidad del Anillo (es que son enanos, joer). He visto la película más de 15 veces ya, pero la escena en la casa de Bilbo, con ése buen ambiente, camaradería y a la vez desfachatez del grupo de enanos pone una automática sonrisa en mi cara. Impagable la canción sobre la vajilla de Bilbo (llevo semanas tarareando mentalmente lo de "Los cuchillos embotar, rompe platos por la mitad...").

Lloraré y mucho al final de la tercera película. Quien se haya leído el libro, sabe por qué.

6) Erebor


Esto ya es personal, pero siempre me quedé con ganas de ver dos partes elementales de la Tierra Media que no habían aparecido en la trilogía original. Erebor, la Montaña Solitaria, era una de ellas (la otra era el Bosque Negro, capricho que satisfaré a finales de 2013), y la visita no ha podido impresionarme más. Si hay algo que se le pueda comparar mínimamente en El Señor de los Anillos es la hermosa Minas Tirith, pero quizá por el mono que tenía de ver esta película, la visión de Erebor que nos presenta Peter Jackson me ha impresionado incluso más. Y hasta se puede apreciar una curiosidad que, hasta ahora había sido un secreto: mujeres enanas, con barba y todo (xD).

7) Escenas cómicas

Estaba claro que, cambiando a los protagonistas de la trilogía original por un grupo de enanos, las dosis de humor debían incrementarse exponencialmente. Y no defraudan, francamente... aunque es distinto. Está claro que la mayor parte es un humor mucho más pueril o infantil que en El Señor de los Anillos (es como si formáramos una compañía con trece Merrys y Pippins xD), pero es que el tono en general de El Hobbit como libro es así, dirigido a niños. Peter Jackson ya ha hecho mucho dotándole de una seriedad que en ocasiones (que no siempre) es equiparable a la de la trilogía original.


"¡Tengo unos parásitos más grandes que mi brazo!"

Me quedo sin duda con la escena de los trolls, donde los enanos (tozudos como solo ellos) se empeñan en desmontar el plan de Bilbo para salvarles la vida. Jamás olvidaré la frase de Oin: "¡Tengo unos parásitos más grandes que mi brazo!Me meo con la cara de acojone de Kili xD. Mola mucho también cuando Bilbo le pregunta a Gandalf si Radagast es un gran mago o es como él (Troll!Bilbo). Hay quien dice que son gags sin gracia... yo le digo que me pasé media película descojonándome. Si eso me hace tonta, pues oiga... al menos me lo pasé bien, no como otros. 

8) Guiños a la trilogía original

Hay mil y un detalles que conectan ambas sagas, como parece obvio. Y aún así no pude evitar sonreír como una tonta cuando Elijah Wood (igual de joven aunque algo más delgado) aparece en pantalla como Frodo, o cuando Gandalf desentierra la espada Dardo y se la da a Bilbo. Volver a escenarios ya conocidos, como La Comarca o Rivendell, despierta en los fans el aprecio por aquella saga con la que crecimos (yo, al menos, aún era un niña). Hay escenas que recuerdan a otras, como el momento en el que Bilbo se pone el anillo por primera vez, tan semejante a cuando lo hizo Frodo en La Comunidad del Anillo. Los detalles están por doquier, como el mapa de la Montaña Solitaria que Bilbo tenía en Bolsón Cerrado y cuyo origen aquí se nos cuenta.


Por cierto, me ha encantado el detalle de que el enano Glóin lleve la misma hacha que llevará su hijo Gimli 60 años después en los sucesos del Señor de los Anillos. O el detalle de que Gandalf se golpee con la misma lámpara, o que en Bolsón Cerrado podamos ver el mapa completo de la Tierra Media colgado en la pared justo detrás de Kíli y Nori. También ha molado mucho ver de nuevo a la hermosa Cate Blanchett como Galadriel y, como no, al gran Hugo Weaving como Elrond. 

9) La escena de la caverna de Gollum


Sin duda LA ESCENA con mayúsculas de la película. Andy Serkins vuelve por la puerta grande a interpretar al que posiblemente es el personaje más difícil de toda la saga de Tolkien.  Yo, desde luego, nunca olvidaré la siniestra vocecilla de Gollum preguntando: "¿Qué tiene en el bolsillo?", a sabiendas de que Bilbo ha encontrado accidentalmente el anillo que tanto dolor de cabeza dará a Frodo y sus amigos 60 años después. 

La guerra de acertijos te pone la piel de gallina, y lo que es mejor: es posiblemente uno de los pasajes más fieles de todo el libro (se comen un par de acertijos solamente, y hasta las reacciones de Gollum se parecen a las del homónimo en papel). Horror absoluto cuando Gollum enloquece y empieza a perseguir a Bilbo. Y no digamos la escena en la que el pobre Bilbo queda atrapado en una rendija y vemos a Gollum retroceder al haberle descubierto, sólo una sombra con ojos brillantes en la oscuridad. Acojone.


En mi opinión, Gollum consigue lo que hasta ahora no ha conseguido ningún personaje de cine: dar risa, terror y pena en sucesión rápida. Juro que esas tomas de Gollum oculto en la penumbra, con los ojos brillando y acechando a Bilbo me hielan la sangre. Y qué decir de ése momento final, que tanta repercusión tiene en la Guerra del Anillo... El archiconocido instante en el que la compasión de Bilbo decide el destino de tantos. 

10) El desenlace... y pie a La desolación de Smaug

La escena final es frenética y a veces incluso un poco terrorífica. El cómo huargos y orcos acorralan a los protagonistas y todo está a punto de irse al garete... y entonces Thorin levanta la cabeza y mira a su adversario. Pocas veces he visto una mirada más colérica y significativa que la de Richard Armitage en ése instante. 


Contuve la respiración cuando Thorin se incorpora sobre el árbol caído y desciende hacia Azog (un terrorífico Manu Bennet, Crixo de Spartacus para los amigos) entre llamas con esa música de fondo que nos recuerda a las escenas más épicas de la trilogía original. Y después, cuando Bilbo es el primero en acudir en su ayuda, aunque no es un guerrero ni espera serlo, te da una señal de cuánto ha crecido nuestro señor Bolsón.


Admito que casi lloro de emoción cuando Thorin corre a abrazar a Bilbo, aceptándole por fin como miembro de su compañía y agradeciéndole que le haya salvado la vida. Ése final, con el grupo al completo contemplando la figura de Erebor a lo lejos, emergiendo sobre la niebla y el bosque. Y la guinda final, un retazo de Smaug durmiendo despreocupadamente sobre el lecho de oro no hace sino darte unas ganas tremendas de que el tiempo corra y ya haya pasado un año más para ver cómo sigue su aventura.

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Que hay muchos cambios... tampoco tantos. ¿Que son relevantes? NO. Y de hecho algunos me gustan y mucho. Como la profundidad que se le da a los personajes de los enanos, caracteres diferenciados mucho más allá de los dos pinceladas que se da en el libro. ¿A quién le importa que Balin sea mucho mayor que Thorin en la versión fílmica? ¡Son ambos personajes entrañables! En cierto modo me gusta y disgusta a la vez que se esté dando tanta humanidad al grupo protagonista porque, aunque El Hobbit es de un tono más infantil que El Señor de los Anillos, el primero tiene algo de lo que la trilogía carece: la muerte de algunos miembros del grupo protagonista (Boromir no cuenta... Sean Bean está condenado en todas sus película xD). Que me haya encariñado tanto en una sola película con ellos sólo hará que la tercera sea un mar de lágrimas.

La pregunta ahora es cómo cojones aguanta una hasta diciembre de 2013. Revisionar esta una y otra vez calmará un poco la sed de más, pero no será suficiente ni por asomo. Suerte que el mundo no se ha acabado en 2012, oiga. Ganas alucinantes de ver (y oír):
  • El Bosque Negro en todo su esplendor, con arañas y todo.
  • Las Cavernas del Rey Elfo
  • A Beorn
  • De nuevo al grupo de enanos (LoL)
  • Al dragón Smaug con la voz de Benedict Cumberbatch (quien es compañero de Martin Freeman en la serie Sherlock)
  • Lo más importante... ¡la escena de los barriles! Pagaría todo el dinero que tengo por ver esa escena ahora (snif)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cine asiático: Adiós a mi concubina (1993) y Memorias de una geisha (2005)

Cine asiático: Adiós a mi concubina (1993) y Memorias de una geisha (2005)

Sayuri (Ziyi Zhang) en su presentación 
oficial como maiko.

Antes de que alguien me acribille... no tengo ni idea de por qué se me ha ocurrido juntarlas en un mismo post. Aunque ambas son películas fascinantes y magníficamente realizadas, soy consciente de que sólo una (Adios a mi concubina) es una producción enteramente asiática, siendo la otra (Memorias de una geisha) un intento norteamericano de acercar la fascinante cultura japonesa al espectador occidental.

Dieyi (Leslie Cheung) interpretando a la concubina Yu.

Sin embargo, hay varias coincidencias que hace que sea inevitable que una nos recuerde a la otra y viceversa:

1. En las dos se nos narra la vida de un niño abandonado por sus padres y que debe consagrar su vida a una estricta disciplina para conseguir ganarse la vida. Mientras Douyi (Adiós a mi concubina) es mutilado y regalado a una compañía de teatro por una madre prostituta por la imposibilidad de mantenerlo en el burdel, Chiyo (Memorias de una geisha) es vendida por su padre a una casa de geishas ante la próxima muerte de su madre. Sobra decir que ambos consiguen volverse celebridades en los diversos ámbitos.

La pequeña Chiyo (Suzuka Ôgo) regresa feliz de su primer 
encuentro con el Presidente Ken Iwamura.

2. Ambas suceden cronológicamente alrededor de la Segunda Guerra Mundial, época que fue muy turbulenta para el mundo asiático y muy en especial para China y Japón, que estaban en bandos contrarios. En ambos casos los estragos de la guerra y los constantes cambios políticos marcan las vidas de los protagonistas y les obligan a tomar decisiones drásticas. En Adiós a mi concubinaXiaolou (el compañero de teatro de Douzi, que posteriormente es llamado Dieyi) es encarcelado por los japoneses y Dieyi debe actuar frente a los nipones para conseguir su liberación, lo cual le granjea el desprecio de su propio compañero y una posterior acusación de traición a la patria. Casi al final de la cinta, ambos son perseguidos y humillados por el nuevo régimen comunista chino. En Memorias de una GeishaSayuri (anteriormente Chiyo) debe huir de Kioto ante la invasión norteamericana, dedicarse a trabajos duros que la desgastan físicamente y posteriormente renunciar a sus principios reuniéndose con estadounidenses para conseguir el patrocinio de un importante jefe militar.

Dieyi aplaudido por el público.

3. En ambos casos los protagonistas sufren un amor no correspondido (o al menos esa es la impresión) por personas que de un modo u otro han definido su modo de ser, y en cierta medida esos sentimientos prácticamente les destruyen. En Adiós a mi concubina, Dieyi acaba desarrollando con los años sentimientos románticos por su compañero Xiaolou (intensificados más si cabe por el hecho de representar durante décadas a un personaje femenino), aunque ése amor platónico se ve amenazado cuando entra en escena Juxian, una prostituta de la que se enamora Xiaolou. En Memorias de una Geisha, Sayuri conoce en su infancia al Presidente Ken Iwamura, que la anima cuando está deprimida, y casualmente al crecer Sayuri debe seducir al socio de éste, Nobu, para convertirse en una geisha de prestigio. Enamorada del Presidente desde que era niña, Sayuri debe tragarse sus sentimientos y enfocar sus atenciones a un hombre por el que no siente nada mientras se distancia más y más de Iwamura.

Sayuri se encuentra de nuevo con el Presidente (Ken Watanabe)

4. Esto ya es detalle tonto, pero la magnífica Gong Li aparece en ambas películas, comiéndose la pantalla en muchas escenas (no encuentra rival en Memorias de una geisha, y se ve sólo opacada por el magnífico Leslie Cheung en Adiós a mi concubina).

Juxian en Adiós a mi concubina.

La arrogante geisha Hatsumomo en 
Memorias de una geisha.

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Adiós a mi concubina (1993)

Pekín, Año 1924. Una madre y su hijo observan cómo un grupo de niños actores realizan una representación en pleno mercado. Shitou (que posteriormente sería conocido como Duan Xiaolou) rompe una piedra con la cabeza para entretener al público, lo cual supone una ofensa para su maestro que se apresura a castigarle. Tras la representación, la madre que observaba el espectáculo lleva a su hijo ante el maestro de la compañía de teatro y pretende regalárselo, alegando que ella es prostituta y que el niño es demasiado mayor para quedarse con ella en el burdel. El hombre rechaza al crío, ya que tiene un dedo de más en una mano, así que la madre ni corta ni perezosa se lo corta para después dejarlo al cuidado de la compañía de teatro y desaparecer para siempre.

El pequeño Douzi (Ma Mingwei) junto a su madre.

El pequeño Douzi es duramente entrenado en la disciplina del teatro con métodos bastante inhumanos, aunque solía contar con la ayuda de Shitou, que en más de una vez recibió un castigo por favorecerle. A partir de entonces nació una amistad que sería el hilo conductor de los más de 50 años que abarca la película. Con el tiempo, Douzi empieza ser entrenado para representar papeles femeninos, ya que estaba prohibido que las mujeres participaran en la ópera y el teatro. Una de las escenas clave es cuando debe recitar un verso en el que debe decir "yo nací mujer" mientras que él se empeña en decir "yo nací varón", negándose a rechazar su propia masculinidad. Los castigos físicos acaban por hacerle ceder por el tiempo, y Douzi inicia una meteórica carrera junto a su compañero Shitou.

Dieyi (Leslie Cheung) y Xiaolou (Zhang Fengyi) 
interpretando a la concubina Yu y al rey Xiang Yu.

Años después, Douzi, ahora conocido como Cheng Dieyi (Leslie Cheung) y su compañero Shitou, ahora llamado Duan Xiaolou (Zhang Fengyi) son actores célebres y reconocidos por toda China por su representación de la Concubina Yu y Xiang Yu, respectivamente, en la famosa ópera Adiós a mi concubina. Al ir creciendo juntos, Dieyi se ha enamorado en secreto de Xiaolou, pero éste es un mujeriego prendado de la prostituta Juxian (Gong Li) a la que propone matrimonio, desatando los celos de Dieyi. A la tormentosa relación de los protagonistas se une el cambio político de China al sufrir la invasión japonesa del mismo modo que la posterior llegada del comunismo, siendo perseguidos por diversas facciones políticas y sociales.

Dieyi maquillando a su compañero Xiaolou.

La película en sí es un repaso a la situación social y política de China desde los años 20 hasta la implantación del comunismo (la última escena tiene lugar por allá en 1977) y de cómo ésta influye en la cultura de la época, en éste caso representada por dos artistas de teatro. Pero más que eso es un retrato del personaje de Dieyi, un análisis exhaustivo de su vida desde que renunció a su masculinidad para entregarse a la ópera y cómo su obsesión por el escenario y el amor por su compañero acaban destruyendo su cordura. Asistimos a su paulatina caída en espiral, como la realidad y la ficción se desdibujan en su mente hasta que prácticamente no es capaz de distinguir el actor que es y el personaje que interpreta (algo semejante a lo que ocurre con el personaje de Natalie Portman en Cisne Negro). En su viaje es constantemente vapuleado, sufriendo desde vejaciones hasta caer en el consumo de drogas, rechazos y persecuciones políticas, que soporta únicamente por la pasión ilimitada que siente por la ópera.


Sobra decir que Leslie Cheung realiza una interpretación prácticamente impecable, consiguiendo transmitir todas las emociones desgarradoras de su personaje con una sola mirada. Inolvidable la escena en la que es despedido del papel que le ha dado la fama y se marcha, llorando bajo el maquillaje de concubina, con los pasos cortos y recatados de una doncella. La tristeza que experimenta su personaje se te contagia, y te descubres a ti mismo sintiendo su impotencia y su profundo dolor.

Por lo demás, la película está maravillosamente realizada, destacando en especial ese trabajado vestuario y el increíble maquillaje: visualmente es una delicia y eso es innegable. La música, que acompaña en especial las escenas en las que los protagonistas están actuando, desaparece en algunas escenas para dejar que lo visual cobre sentido, relegando la fuerza a lo que está sucediendo. Hay quien dice que se le hace larga, pero yo reconozco que me pasé las tres horas pegada a la pantalla sin apenas parpadear: no quería que acabara nunca.


Memorias de una geisha (2005)

En Yoroido, una aldea de pescadores del Mar de Japón, la pequeña Chiyo (Suzuka Ohgo) y su hermana Satsu son vendidas por su padre a un hombre venido de Kyoto. Mientras Satsu es vendida a un burdel, Chiyo acaba como sirvienta en una casa de geishas (okiya): la dueña, no obstante, al ver sus ojos de un inusual color azul, decide darle la oportunidad de convertise en geisha. Sin embargo, Chiyo se escapa para encontrar a su hermana y huir de Kyoto: al final, Satsu se va sin ella y Chiyo es atrapada en su huida, pasando a ser de nuevo una vulgar sirvienta. 

El suceso que cambia el destino de Chiyo sucede un día que la niña llora en el puente que cruza el río. Allí, un elegante ejecutivo (Ken Watanabe) se detiene al verla triste y le dice que unos ojos como los suyos nunca deberían estar tristes. Al marcharse el señor (que luego se revelará como el Presidente Ken Iwamura) acompañado por dos elegantes geishas, Chiyo se promete trabajar duro para volver a encontrarle habiéndose convertido en una de aquellas elegantes mujeres en vestidos de seda.

Chiyo en su primer encuentro con el Presidente Iwamura.

Durante muchos años, y a pesar del desprecio de Hatsumomo (Gong Li), la única geisha que ejerce en la okiya, Chiyo sigue esforzándose por complacer a la dueña. Un día hace su aparición Mameha (Michelle Yeoh), antigua geisha de la okiya y una de las más célebres de Kyoto, que acepta hacerse cargo del entrenamiento de Chiyo en un tiempo récord para derrotar a Hatsumomo, que a su vez entrenará a la torpe Calabaza (Youki Kudoh). Chiyo, que cambia de nombre a Sayuri (Ziyi Zhang), deberá aprender las artes de las geishas en pocos meses para conseguirse un renombre en el barrio de Gion. Uno de sus primeros clientes, precisamente, es el Presidente Ken Iwamura, aunque él no da muestras de reconocerla y en su lugar Sayuri debe entretener a Nobu (Kôji Yakusho), el socio de éste. 

Sayuri en su debut como geisha.

Tras hacerse un nombre, el objetivo de Mameha es que el mizuage (virginidad) de Sayuri sea vendido como el más caro de la historia... cosa que consigue, desbancando al suyo propio y derrotando finalmente a Hatsumomo. De este modo, Sayuri pasa a ser la heredera de la okiya y Hatsumomo tiene que marcharse. Poco después y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y los consiguientes ataques norteamericanos, Sayuri debe abandonar Kyoto y esconderse en los pueblos de las montañas, abandonando su carrera como geisha para dedicarse a trabajos mucho más humildes. Nobu la encuentra al cabo de unos años y le suplica que se reúna con un general estadounidense para conseguir que patrocine su empresa y la del Presidente Iwamura. Por supuesto, Sayuri desconoce que Nobu está enamorado de ella y sigue prendada por su Presidente, al que no ha visto en varios años.

Sayuri y Ken Iwamura.

Aunque se trata de una película norteamericana y no tiene al aire intimista y "natural" tan típico del cine asiático, lo cierto es que Memorias de una geisha es un digno acercamiento a la cultura de las geishas y su estética japonesa está más que conseguida. No hay que olvidar errores garrafales, como que la actriz principal (aunque muy acertada en el papel) es china y no japonesa o que el guión de hecho está basado en una novela americana, no desde el punto de vista oriental. Aún así, es una película de lo más disfrutable, entretenida, emocionante y con una estética realmente impresionante: en ése sentido se puede decir que se fusiona lo mejor del cine occidental y oriental para ofrecer una película que, guste más o menos, no deja a nadie indiferente.