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domingo, 21 de junio de 2015

Crítica ~ Jurassic World (2015): cuando los dinosaurios dominaban la Tierra

Jurassic World (2015)
Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra


Guste más o menos, la película del director Colin Trevorrow ha reventado la taquilla mundial siendo el estreno más exitoso de la historia del cine (de hecho hasta los productores de Los Vengadores la han felicitado por "ganarles"). No es de extrañar que un aluvión de nostálgicos hayan contribuido a este abrumador éxito. 


ARGUMENTO

Veinte años después de los acontecimientos de Jurassic Park, Isla Nublar se ha convertido en un parque temático plenamente operativo que recibe miles de visitantes cada día. Enterrados para bien los sucesos dramáticos de su inicio, las instalaciones ofrecen decenas de especies de dinosaurios para que el público interactue y se maraville con esas criaturas que debían estar extintas. Pero la avaricia y el consumismo de la gente no tiene límites y el público exige una nueva atracción. De ahí sale el Indominus rex, un híbrido genético de Tyrannosaurius rex con varias otras criaturas con unas características únicas que, de hecho, aún se están descubriendo.


Tal y como Ian Malcolm predijo en su momento, los dinosaurios fuera de su contexto son incontrolables. Clare (Bryce Dallas Howard), directiva jefe de Jurassic World, requiere la ayuda de Owen (Chris Pratt), célebre por su interacción con los velocirraptores, para cerciorarse de que las instalaciones de contención del Indominus son seguras. No obstante el Indominus posee una inteligencia fuera de lo normal que le permite planear tretas para engañar a sus cuidadores e incluso arrancarse el chip localizador. Con una bestia desconocida campando sin control por el parque y con veinte mil personas en Isla Nublar, lo que debía ser un viaje de ocio acaba convirtiéndose en un infierno. 


OPINIÓN

Sinceramente la cosa empieza bien. El primer plano de cómo el Indominus rex rompe el huevo al nacer y vemos ése ojo rojo, terroríficamente inteligente, ya hiela la sangre. Nota tonta: esa imagen en concreto es la portada de mi ejemplar de Parque Jurásico, aunque creo que era un raptor lo que salía del huevo. El espectador juega con ventaja y no se cree en ningún momento la ilusión de control que los directivos del parque intentan mantener, sencillamente porque ya hemos visto TRES veces cómo las cosas se iban de las manos y moría gente. Lo único que tienes que hacer es sentarte y esperar en tensión a que, efectivamente, empiece el festín y los descuartizamientos. Los sustos y las escenas de intriga en las que no sabes si alguien va a acabar o no devorado siguen siendo una delicia.

Chris Pratt ofrece uno de los mejores protagonistas de acción en un blockbuster de estas características. Ya lo logró en Guardianes de la Galaxia (2014), donde interpretó al carismático y algo loco Star Lord, pero aquí se ha coronado. Su presencia llena la pantalla y su lenguaje corporal realmente te hace creer que es alguien acostumbrado a lidiar con criaturas peligrosas. Te das cuenta de eso cuando se las ingenia para evadir a la muerte la primera vez que se topa con el Indominus. Despierta comicidad y buenas intenciones aunque a veces ni siquiera lo pretenda, y es algo más difícil de lo que parece. No es el actor más expresivo del panorama actual (tampoco es que el papel lo pretenda), pero resulta querible.

Bryce Dallas Howard me sorprende en un papel distinto al que me tenía acostumbrada (yo solo la había visto en dramas-comedias). Claire se nos presenta como la mujer más cuadriculada y estirada del planeta (que solo echó puntualmente una canita al aire con Owen en el pasado). Y además no tiene ni una pizca de instinto maternal. Una mujer única y exclusivamente centrada en su trabajo. No es que eso sea malo, sino que simplemente los sucesos de la película la harán cambiar a pasos agigantados. Libre de spoilers digo que en un momento dado de la película se convierte en la heroína al mismo nivel (o casi) que Owen, lo cual tampoco está mal. Sin duda la intérprete más expresiva del elenco. También destacar a otras caras para el recuerdo como Vincent D'Onofrio, Irrfan Khan o BD Wong, que repite como el ingeniero jefe Henry Wu tal y como lo fuera en la película del 93 bajo la orden directa de John Hammond.

El diseño del parque es sencillamente ES-PEC-TA-CU-LAR: la frase "no hemos reparado en gastos" nunca ha tenido tanto sentido como ahora. Hemos visto Jurassic Park cómo debía ser pero jamás lleno de gente, funcionando como Hammond había imaginado. Desde la atracción del mosasaurio a los vehículos giroscópicos que te permiten pasearte entre las manadas de herbívoros, pasando por esos puntos donde los niños pueden interactuar con dinosaurios bebé. El uso del CGI es más que adecuado tanto al retratar la tecnología como con los animales. Muchos han criticado su abuso en detrimento de los animatronics, algo presente en las primeras entregas, pero la verdad es que no hay ni un solo movimientos de los dinosaurios que resulte forzado o falso. El realismo es abrumador, y si para ello hay que sacar toda la artillería en cuanto a tecnología punta se refiere, estupendo. 

En mi opinión han jugado muy bien la carta nostalgia. Si bien es algo existente desde la primera vez que suena la archiconocida banda sonora o cuando vemos las puertas originales del parque, el culmen sucede cuando los dos muchachos llegan al que fuera el primer centro de visitantes de Isla Nublar. Todos reconocemos el hall donde se exhibía el esqueleto del Rex con el cartel "cuando los dinosaurios dominaban la Tierra". O los binoculares que usaba el nieto de Hammond cuando él y su hermana fueron atacados por el Tyranosaurio. Incluso vemos a los niños cruzar con el jeep la alambrada, ya inoperativa, que separaba el área del Rex del resto en Jurassic Park. Y como esas hay millones, incluidas referencias a personajes de otras entregas como el matemático Ian Malcolm y el "genio" que tuvo la idea, John Hammond. 

Por supuesto, han salido un alud de críticas científicas sobre el realismo de los dinosaurios de la película. Que si en realidad tenían plumas, que si los pterodáctilos no volaban, que si los velocirraptores medían menos de un metro de altura, que si el mosasaurio no superaba los 15 metros... La pregunta es: ¿quieres o no quieres pasar miedo, impresionarte? En la propia película repiten hasta la saciedad que las criaturas de Jurassic World son dinosaurios cuyo genoma se ha rellenado con otras especies y, por lo tanto, es imprevisible qué tipo de criatura saldrá. Henry Wu lo dice claro: lo han hecho desde el principio porque la gente no quiere realismo, quiere más dientes. No son los originales sencillamente porque nunca han logrado desentrañar el genoma al completo. Sinceramente... Si deben tomarse esas licencias para que veamos portentos como los raptores o el Rex tal como los presenta la película, a mí ya me vale.

En definitiva es una película que me ha encantado. Por supuesto ninguna entrega podrá llegar al nivel de sorpresa y fascinación que produjo la primera de 1993, pero respecto a la franquicia en sí Jurassic World es bastante mejor que las dos anteriores. 


SPOILERS!

El Indominus rex es una criatura realmente espantosa. A medida que van revelándose sus capacidades es un no parar de terror y sustos. ¡Es un puto bicho gigante que puede cambiar de color y escapar a los sensores térmicos! Y además inteligente, lo cual es más peligroso todavía. Nos damos cuenta de lo realmente distinto que es al resto de criaturas cuando Owen y Clare encuentran un rastro de brontosaurios muertos: no caza como el resto de dinosaurios carnívoros sino que mata por placer, atacando a todo lo que se mueve. Owen reitera una y otra vez que no pueden controlarlo y que hay que aniquilarlo a como dé lugar, aunque nadie le hace caso hasta que ya es tarde. Él sostiene que una criatura aislada desde su nacimiento es impredecible en el mundo exterior. Hay una frase en concreto que se me quedó marcada: "está intentando descubrir dónde encaja en la cadena alimentaria, y más nos vale que no lo descubra nunca"

Mucha gente ha criticado la relación del personaje de Chris Pratt con el grupo de cuatro velocirraptores. Bien es cierto que puede que cojee en algunos momentos, pero siempre desde un punto de vista semi-científico es algo que podría funcionar. Él mismo se lo explica diversas veces a Claire: él no los controla, es una relación de respeto mutuo. Owen dice en un momento que deja una impronta en los raptores nada más nacer, un detalle más importante de lo que parece y que la gente puede pasar por alto. El término "impronta" se refiere a algo habitual cuando los animales nacen junto a criaturas ajenas a su especie, en concreto con los humanos. Los animales improntados pueden o bien creerse parte de esa otra especie o considerar a su progenitor adoptado como parte de la propia. De ahí la cosa: en la película, los raptores no son mascotas de Owen sino que lo consideran uno más de su especie. De otro modo él nunca podría haber asumido el rol del alfa con "Blue" como su beta. De hecho me pareció entender que Barry, el mejor amigo de Owen, formaba parte también de esa "manada", aunque seguramente estaba más bajo que él en la jerarquía. Admito que me enterneció que la raptor Blue fuera incapaz de atacar a Owen incluso cuando lo tuvo a tiro. Y dos veces, ni más ni menos (la segunda enfrentándose a la Indominus en persona).

Si hay una sola cosa que no he podido creerme ha sido el momento final en el que la velocirraptor y el Rex se separan amistosamente. Lo del mosasaurio saliendo a salvar el día en el momento final es "jodó, qué casualidad", pero tiene un pase, pero lo del raptor y la rex... Son criaturas eminentemente agresivas que luchan de perpetuo por el control de un territorio. Su parte de "amiguis" me chirrió un poco. Bueno, y los carrerones que se marcaba Bryce Dallas Howard con tacones a todos lados (aunque por una entrevista reciente parece que fue idea suya). Si una persona a la carrera en condiciones ya era difícil que batiera al Rex, no veas a Claire a lo Ussain Bolt con taconazos. Pero vamos, son fallos menores.


sábado, 14 de diciembre de 2013

10 razones para adorar El Hobbit: La desolación de Smaug

10 razones para adorar El Hobbit: La desolación de Smaug


Tras un año más de espera, ha llegado por fin la continuación de Un viaje inesperado. Si la primera podía pecar (en opinión de muchos, no mía) de lenta, esta es todo lo contrario, ofreciendo 2 horas y 45 minutos de un espectáculo que pasa en un santiamén y que acaba con cualquier amago de impasividad que pueda tener el espectador. 

Personalmente, lo pasé mal. Pero mal de verdad. No hay un instante de respiro en esta película, e incluso en los pasajes que se antojan más "tranquilos" los sucesos vienen y vienen y nunca se estanca. La división del grupo protagonista en varias partes y el abordar varias tramas a la vez permite que cuando una se está volviendo tranquilota, se salta a otra donde alguien arriesga su vida o sucede algo que te deja con la boca abierta. Sinceramente, y le pese a quien le pese, es una de las mejores películas de aventuras de la última década (en mi opinión personal y totalmente subjetiva, la mejor). 

Las actuaciones siguen en la línea de la anterior, aunque en esta ocasión se ahonda más en las personalidades, permitiendo que actores como Martin Freeman (Bilbo) o Richard Armitage (Thorin) se superen a sí mismos. Éste último sigue teniendo una de las miradas más expresivas y coléricas nunca vistas en cine. Incluso se permite que algunos secundarios brillen con luz propia. Aunque ninguno tanto como Smaug el Terrible, el dragón más creíble, profundo, carismático y gigantesco que ha ofrecido la historia del cine. Ganas alucinantes de verla en versión original para disfrutar de la inimitable voz de Benedict Cumberbatch.


Peter Jacksoncabronazo, lo has vuelto a lograr.


Antes de pasar a la lista de 10 razones (una excusa perfecta para desgranar la película), debo dar mi opinión sobre un tema que se repite hasta la infinidad en las críticas y que me tiene crispada. Muchísimos pseudo-críticos, boquiabiertos como todos e incapaces de encontrar un solo fallo fílmico resaltable a esta maravilla, se han cebado con lo que viene siendo la adaptación de la novela, alegando que se ha mutilado la obra de Tolkien en favor del amigo dólar. No puedo estar más en desacuerdo. Los acontecimientos que se narran en el libro(a grandes rasgos) y que entren en esta película son los siguientes:
  • Los enanos se encuentran con Beorn y este les presta ponies para que lleguen hasta el Bosque Negro
  • Gandalf les abandona a la entrada del Bosque Negro
  • La Compañía se pierde en el Bosque Negro y son atacados por las arañas
  • Los elfos silvanos los encuentran y Thranduil (el Rey Elfo, según el libro) les encierra
  • Bilbo consigue que los enanos escapen escondiéndolos en barriles
  • Los enanos llegan a Esgaroth y conocen a Bardo. Allí Thorin desvela su identidad y su propósito
  • La Compañía llega a Erebor y encuentra la puerta en el día de Durin
  • Bilbo entra en La Montaña y habla con Smaug
  • Hacen salir a Smaug y éste se dirige a la Ciudad del Valle
  • No sale AÚN es esta película, pero está claro (transparente) quién y cómo matará a Smaug
Y punto. Y por mucho que la gente se queje, eso es exactamente lo que pasa en la película. ¿Que se han cambiado/añadido detalles? Sí. ¿Que cambian los acontecimientos? NO. Ni de coña. Ni que Azog siga vivo y los persiga cambia nada (si se ha seguido la evolución de las películas, el destino de Azog está cantado), ni la aparición de Legolas (totalmente justificada, siendo como es hijo del Rey Elfo), ni tan siquiera que parte del grupo se quede atrás en Esgaroth afecta a la reconquista de Erebor (todos los que hayan leído el libro saben que los únicos personajes de la Compañía realmente relevantes para los sucesos del libro son Thorin y Bilbo). Me sigue pareciendo más brutal que Saruman muera al principio en El Retorno del Rey o que haya elfos de Lórien y Rivendel ayudando a los hombres de Rohan (y que muera Haldir... ¡HALDIR!) en Las Dos Torres (y es mi favorita de ESDLA, que conste). 

En mi tierra dicen "cuanto más azúcar, más dulce", y esto es exactamente lo que hace Jackson en su película: rellenar los huecos dejados por Tolkien en su libro para niños, permitiendo convertir un "alegre" cuento en una historia épica que poco le falta para llegar al nivel de su predecesora. Soy admiradora ferviente de la obra de Tolkien, pero también del cine, y lo que Jackson ha hecho es MUY grande. Y lo dice alguien que ha crecido con la obra de Tolkien pero que unos cambios que no afectan al contenido importante no molestan en absoluto (siempre, claro, que el grupo se reúna ANTES de la Batalla de los Cinco Ejércitos. No puede ser que los cuatro enanos que se han quedado atrás no vean Erebor antes de que sea asediada).

Que los "críticos" echen espuma por la boca y maldiciones en arameo o lengua negra si quieren. Eso no quitará que esta gigantesca aventura ha llegado hasta nosotros para quedarse. Y que una tercera parte, seguramente más grande que todas las anteriores, se estrenará a finales de 2014. 

Ahora sí, las 10 razones por las que vale la pena ver (y repetir varias veces) esta maravilla:

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1) El Bosque Negro y las arañas

El resto de bosques que han aparecido en la Tierra Media (incluso Fangorn) tenían un aire cerrado, ignoto pero a la vez bello. El Bosque Negro es sencillamente aterrador, oscuro, enfermo y claustrofóbico. Los enanos buscan infatigables un sendero que parece cambiar de dirección a propósito para despistarles y acaban irremediablemente perdidos. La ausencia de sol y el poder alucinógeno de esos árboles enfermos merman su moral y su juicio, volviéndolos malhumorados y agresivos unos con otros. Solo el ascenso de Bilbo hasta la copa de un árbol permite ver lo que podría haber sido el antiguo Bosque Verde, infinito y arrebatadoramente hermoso. 

Respecto a las arañas, los aracnofóbicos (como yo) lo pasarán mal. Bilbo desciende solo para ver cómo sus amigos han sido envueltos en tela de araña y a punto de ser devorados por gigantescos monstruos de ocho patas. Nuestro hobbit se pone el Anillo y escucha las voces y cantos siniestros de las arañas, una oda directa y casi calcada al pasaje que le corresponde en el libro. Salvo detalles, es uno de los capítulos mejor adaptados. 


2) Los elfos silvanos y las Cavernas del Rey

Beorn dice que "los elfos silvanos no son tan listos como los otros, pero sí más peligrosos". Y nos lo demuestran con creces. Se trata de guerreros acérrimos y letales en batalla, celosos guardianes de sus secretos y bastante desinteresados de todo lo que sucede tras sus fronteras. En gran parte gracias a su líder, Thranduil (Lee Peace), que considera que nada es un problema mientras suceda fuera de sus dominios. Con esto han conseguido que la raza de los elfos, que parecía perfecta y totalmente benévola, esté también teñida de grises, no siendo ni tan malos ni tan buenos. Está claro que se han asentado en un lugar que se ha vuelto conflictivo y difícil y que ello pueda justificar ése comportamiento huraño, pero al menos ya no son el arquetipo de los buenos. Y eso me gusta. Por cierto, lo de que haya elfos "borrachos" y tal no es una invención de la película, sino que ocurre en el libro. Los elfos silvanos son bastante más de andar por casa que los de Rivendel o Lothlórien. 

Las Cavernas del Rey Elfo son un buen retrato de como deberían: a diferencia del resto de elfos, los silvanos viven en cuevas... pero qué cuevas. Con el encanto y el misticismo típico de las bellas gentes, esa arquitectura delicada y elegante en cada reborde, imitando motivos vegetales. Menos las mazmorras, claro (muy creativas, por cierto). El plan de huida de Bilbo se desarrolla prácticamente igual que en el libro. La visita no me ha decepcionado. 


3) Gandalf en Dol Guldur

Es un lujazo que se nos permita ver qué exactamente estaba haciendo nuestro mago al abandonar a Thorin y cía. En el libro es un "vale, hasta luego" y desaparece sin explicaciones. Eso sería un despropósito en la pantalla grande aunque fuera coherente en el libro. Aquí Jackson tira de los Apéndices de forma totalmente justificada para dar pie a lo que viene siendo El Concilio Blanco y además formar una conexión cronológica y conceptual con la trilogía de El Señor de los Anillos. La aparición del Nigromante deja en claro su verdadera identidad con una impresionante puesta en escena. Tampoco desdeñable la que se va a liar con los batallones de orcos atrincherados en la antigua fortaleza. Una muestra de lo que nos espera en la Batalla de los Cinco Ejércitos. 


4) El descenso del río en los barriles

Una de las escenas que más ganas tenía de ver, y que ha sido más y mejor de lo que esperaba (hasta cómica en algunos pasajes, como la que lía el amigo Bombur rodando fuera del cauce). Más frenética incluso, hasta plagada de incidentes que hacen sufrir por la vida de algunos, siendo como son perseguidos por orcos y elfos y acabando por aliarse con éstos últimos en pos de un enemigo común. Nadie podría rodar una escena con tantos y tan rápidos cambios de plano como Peter Jackson, haciendo un buen uso del CGI para retratar elfos en su máximo despliegue de agilidad y destreza. Me pregunto si Legolas llegará a saber algún día que Thorin le salvó la vida rematando a un orco que iba a darle por la espalda.



5) La Ciudad del Lago

Aunque la llegada de los enanos a Esgaroth es diferente respecto al libro, opino que se ha hecho un buen trabajo retratando visualmente la ciudad, una especie de Venecia de la Tierra Media. Eso sí, totalmente decadente, donde los trapicheos y la corrupción anidan en cada rincón. Es una buena representación de un asentamiento de hombres venido a menos desde que la actividad comercial de la zona decayó a causa de la desolación de Smaug en Erebor y la destrucción de la vecina Ciudad del Valle. Eso sí, a final de cuentas la ciudad se volca en la misión de los enanos ante la promesa de Thorin de riquezas y una nueva edad dorada para Esgaroth (como en el libro, vaya). Stephen Fry ni brilla ni desentona como el Gobernador de Lago. 


6) Nuevos (o no tan nuevos) personajes

Esta película aporta una serie de personajes nuevos respecto a la anterior. Algunos son viejos conocidos como Legolas, encarnado de nuevo por Orlando Bloom. Para los que les gustaban las piruetas y fumadas del amigo Legolas en la trilogía original, aquí no quedarán decepcionados. Sigue siendo un despliegue de habilidad, rapidez y agilidad cuando está luchando. El contraste viene por su carácter excesivamente borde, en especial con los enanos, cuando en el Concilio de Elrond se mostró incluso pacifista. Supongo que habrá una explicación para el cambio del personaje en el abismo de 60 años que separan estos sucesos de La Guerra del Anillo.

Respecto a las novedades, me quedo con la elfa Tauriel (Evangeline Lilly) y Bardo el Arquero (Luke Evans). La primera por ser el necesario toque femenino en una historia donde no hay NI UN SOLO personaje femenino (algo que me parece excesivo, la verdad...). Lejos de ser la típica doncella milongas, la muchacha es un espectáculo decapitador de orcos y asesina de arañas que da gusto (por fin alguien que reparte hostias como panes desde Éowyn). No es que su actuación sea brillante pero sí se hace encantadora, además de ser la única de su raza con dos dedos de frente y un fuerte sentido de la justicia en toda la película. De Bardo comentar que me ha entusiasmado el enfoque de hombre atormentado por el peso de su linaje (la gente considera que la desgracia llegó por culpa de su antepasado, que no pudo matar a Smaug), anteponiendo la seguridad de sus hijos a todo lo demás. Aún así, tiene un corazón generoso, como demuestra ayudando a los enanos en diversas ocasiones. Ni Beorn (demasiado poco metraje) ni Thranduil (un doblaje que es pa' pegar a alguien) me han parecido tan llamativos como estos dos. 

Bardo (Luke Evans) y Tauriel (Evangeline Lilly)
Comentar un detalle de la relación entre el enano Kili (un entrañable Aidan Turner) y la elfa Tauriel. Admito que no me lo esperaba (estaba convencida de que la muchacha sería involucrada sentimentalmente con Legolas), pero por alguna razón no me ha chirriado en absoluto. De hecho me ha enternecido (yo y mis sentimentalismos), además de ser incluso gracioso y emocionante. Quizá porque la atracción es algo que se ha tocado muy por encima en este universo (creo que solo lo de Éowyn con Aragorn), y el amigo Kili ya demostró en la versión extendida de Un viaje inesperado que las "altas, pálidas y sin vello facial" le hacen tilín. En serio, ¿por qué tanta bilis por una pincelada de romance interespécies que no afecta para nada al producto global? ¿Qué ha ocupado este asunto? ¿Cuatro, cinco minutos de metraje? Bien recibidos sean. No se ha hecho excesivo pero sí simpático. Lo más íntimo ha sido un contacto fugaz de manos y yo me lo he creído.


7) Bilbo y Smaug

Solo por ver a Smaug por fin vivo en la pantalla grande ya vale la pena lo que haya costado la entrada. Si hubiera podido la hubiera visto en 3D, porque me huelo que debe valer la pena. Smaug hace honor a su título de Terrible y Gran Calamidad, siendo el más terrorífico dragón que el cine ha visto en su historia. No solo eso sino el más carismático también, como he dicho antes. El encuentro entre Bilbo y Smaug es muy parecido a como fuera en el libro (salvo que se quita el Anillo demasiado pronto, vaya). Hasta se permiten calcar pasajes de los diálogos (me emocionó cuando mencionaron lo de "el Jinete de Barriles"). Smaug es sofisticado, listo y colérico al mismo tiempo. Chapó.

Dudo que nadie olvide jamás la tensión que sufre Bilbo al adentrarse en Erebor, encontrar el lecho de Smaug cubierto de monedas y provocar accidentalmente un deslizamiento que desvela al dragón dormido. El plan de Thorin para expulsarlo de Erebor se lo han sacado totalmente de la manga, pero demuestra un conocimiento de los enanos de su propio reino que se me ha hecho simpático (aunque bastante fantasioso). Muy de acorde con la mentalidad de esta raza, grandes artesanos y con una conocimiento de la maquinaria superior que en otras razas. Quizá peque de tratar a Smaug como un poco "tonto", pero vamos... tampoco es para rasgarse las vestiduras. También mencionar el cómo el dragón empieza a intentar volver a Bilbo contra sus propios camaradas, alegando que solo le están utilizando y que no se preocupan por él (ahí está Balin para demostrar lo contrario. Qué ricura de señor :3). 


8) Desarrollo de los personajes protagonistas

Aquí es donde, en mi opinión, más se ha lucido Jackson (además de con Smaug, claro). Por supuesto, destacar a Bilbo y la antesala de la posesión que el Anillo ejerce sobre él. Ése momento en el Bosque Negro, cuando acuchilla a una araña "bebé" (creo) porque se ha acercado al Anillo, y después se da cuenta de lo que ha hecho y cómo, te permite ver la corrupción que el arma de Sauron es capaz de llevar sobre alguien tan benévolo como el señor Bolsón. También se ahonda bastante en la personalidad de Thorin, mostrándonos un atisbo de su caída en espiral. A remarcar la expresión de impotencia que esboza al llegar a Erebor y creer que ha perdido la oportunidad de recuperar su reino.

Resaltar también un suceso "anecdótico" (más o menos) que permite ahondar en tres de los enanos principales: ésa escapada frenética en barriles que acaba con el joven Kili herido en una pierna por una flecha de Mórgul. Con ése simple detalle nos demuestran que éste es inconsecuente hasta las últimas y deseoso de la aprobación de su tío Thorin, ya que se empeña en ocultar lo mucho que está sufriendo por su herida y seguir adelante. Al mismo tiempo consiguen denotar que Thorin empieza a estar sediento y enfermo del oro como lo estuviera su abuelo Thrór, ya que insiste en que Kili se quede en Esgaroth; no porque se preocupe por él (aunque está claro que lo hace), sino porque "le da igual si es familia o no, nadie entorpecerá su misión". Y ahí también nos permiten ver que Fili (Dean O'gorman), aunque está destinado a ser Rey algún día por ser el sobrino mayor de Thorin, prefiere dar la espalda a su tío y quedarse a cuidar de su hermano. Olé. ¡'Al fin se menciona el parentesco entre Thorin y los hermanos! Además, por fin alguien que sale herido después de tanta cabriola: no puede ser que todos salgan indemnes con la ingente cantidad de peligros que han vivido. Si Bofur y Thorin fueron mis enanos favoritos en Un viaje inesperado, Balin, Fili y Kili lo son en esta. 


9) Guiños a la trilogía original

Siguen estando por doquier, algunos más sutiles que otros. A destacar la referencia a Gimli, con Legolas comentando "¿qué es esta horrorosa criatura? ¿Un trasgo mutante?" ante el retrato de familia que carga Glóin. ¡Ay, Legolas! Si supieras que ése "engendro" algún día sería tu mejor amigo. Algunos elementos nos recuerdan a la saga original, como las athelas (hoja de reyes) o el momento en el que Bilbo por fin le pone nombre a Dardo. También la aparición del Nigromante, que con su silueta envuelta en llamas recuerda tanto al Ojo de Sauron. 


10) El cliffhanger del final, que hará saltar de la butaca a más de uno

Ése "¿Qué hemos hecho...?" de Bilbo que te deja con ganas de más (aunque sabes PERFECTAMENTE lo que va a suceder y cómo la palmará Smaug) y que te hace desear que de nuevo saltemos otro año para ver el desenlace de esta envolvente aventura. 

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Lo único que eché en falta fue la interacción con Beorn (en el libro es mucho más "amigable", y es muy curiosa la manera en la que llegan hasta él, de dos en dos). Supongo que han recortado esa parte en beneficio de sumergirse directamente en el frenetismo de la aventura. También algo de metraje en el Bosque Negro, en especial lo que le pasa a Bombur al beber de un arroyo que no debería (aunque estoy segura de que esto saldrá en la versión extendida).

Por cierto (chorrada grande), me ha gustado que se mencionara fugazmente a Dis, hermana de Thorin y madre de Fili y Kili, aunque fuera sin nombrarla explícitamente y a través de algo tan pequeño como un talismán que carga su más joven retoño. Leyendo El Hobbit siempre me pregunté si Dis estaría viva o habría muerto como Frerin, el otro hermano de Thorin. Ahora sabemos que la única enana que Tolkien se digna a mencionar en su obra está viva y que espera ansiosa el regreso de sus nenes.




Bueno, y hasta aquí. Un año más de espera hasta que suceda lo inevitable y llegue la Batalla de los Cinco Ejércitos. Si se lo curran bien, puede ser la mejor batalla vista en la Tierra Media (¿o no, teniendo orcos, trasgos, hombres, elfos y enanos dándose mamporros?).

lunes, 18 de noviembre de 2013

Crítica ~ Thor 2, el Mundo Oscuro: más y mejor

Thor 2, el Mundo Oscuro: más y mejor


Primero de todo, la opinión informal y totalmente subjetiva. ME HA ENCANTADO. Desde Los Vengadores no había visto una película de superhéroes que me entusiasmara tanto, ni siquiera la de Dark Knight Rises


Vale, pongámonos serios.

ARGUMENTO

Han pasado dos años desde la primera llegada de Thor (Chris Hemsworth) a la Tierra y alrededor de uno desde lo sucedido en Nueva York en Los Vengadores. Thor y sus camaradas asgardianos se dedican a mantener la paz (a golpe de martillo, todo hay que decirlo) en los Nueve Reinos mientras Jane Foster (Natalie Portman), en la Tierra, intenta vanamente rehacer su vida aunque sigue atesorando el recuerdo del semidiós. No obstante una nueva amenaza se acerca: los elfos oscuros de Svartalfheim, comandados por Malekith (Christopher Eccleston, el 9º Doctor Who para los amigos) han estado todo este tiempo aguardando un suceso conocido como "la convergencia", donde los Nueve Reinos se solaparán y se creará una abertura que los cruzará a todos. Los elfos pretenden utilizar ése momento, unido al poder del Ether, una antiquísima fuerza oscura, para derrotar definitivamente a Asgard en venganza por lo que el padre de Odín les hizo. En la Tierra, Jane encuentra por casualidad una de las aperturas entre Reinos y el Ether acaba accidentalmente alojado en su cuerpo. Ello obliga a Thor y a todo Asgard a una carrera a contrarreloj para salvar su vida y a la vez proteger su reino del ataque definitivo de Malekith. 



CRÍTICA

Para empezar decir que esta película es ampliamente superior a la anterior entrega del dios del trueno: mejor historia, mejores actuaciones, mejor banda sonora y mejores batallas. También más risas, algo que algunos considerarán un fallo pero que para mí es totalmente positivo. No es raro que haya reventado la taquilla mundial. 

Chris Hemsworth ha evolucionado claramente tras dos películas ejerciendo del dios del trueno, aunque claro... tras ver la genial Rush, donde interpreta al piloto James Hunt, ya se sospecha su auténtica vena interpretativa. En especial mencionar la escena en la que Thor le explica a Jane el asunto de la convergencia de los Reinos: como bien dice ella, se le da bien explicar ése tipo de cosas (se llega a notar la ternura que destila el personaje de Thor, siendo tan bruto como es). Curiosamente, la oscarizada Natalie Portman está algo flojucha en su papel. El que sin duda se come la pantalla es Tom Hiddleston como el ladino y a la vez visceral Loki, permitiéndonos ahondar muchos más en la personalidad del personaje. Admito que la gran parte de las mejores escenas del filme involucran a Loki y a su hermano Thor. Es hasta conmovedor ver que una circunstancia inesperada hace que los dos "hermanos" acaben trabajando codo con codo por primera vez en la franquicia. Ninguna queja del elenco de secundarios, en su línea como siempre.

Los efectos especiales son, como nos tienen acostumbrados, sencillamente brutales, con esa mezcla futurista y mitológica que solo puede darse en el universo de Thor. Quizá se pueda echar en cara que Asgard haya evolucionado tanto tecnológicamente desde la anterior entrega (naves espaciales... ¿en serio?), pero no se puede negar que es impresionante. Cada detalle, cada balcón, cada jardín... bonico porque sí. El mundo de los elfos oscuros y las secuencias en Londres tampoco tienen desperdicio. El detalle de los agujeros dimensionales da mucho juego y movilidad a las batallas, en especial hacia el final de la película. Los que quieran ver a Thor repartiendo martillazos no quedarán descontentos. 

Tiene tantas dosis de humor que incluso deja atrás a algunas de la saga de Iron Man. Hace mucho que no me reía tanto como en la huida descabellada de Thor, con Loki haciendo constantemente comentarios sobre su manera de pilotar ("te has dejado una columna" XD), o la peripecia de Thor y el martillo que lo busca cuando está todo plagado de agujeros dimensionales entre mundos (LOL).

[Fangirl modo on]: admito que como espectadora femenina no pude quedar inmune ante la estampa de Chris Hemsworth luciendo tipo frente a su balcón en Asgard. ¿Qué cojones hacen los australianos para parecer caídos del cielo? 



Impagable e inesperado el cameo de Chris Evans como Capitán América. De agradecer también la fugaz aparición, ya casi un deporte, de Stan Lee

Ahora, al destripe... OJO CUIDAO.






La muerte de Frigga es algo que no me esperaba y que, admito, me hizo llorar. Por alguna razón el funeral, tan emotivo, y la reacción posterior de Odín, irreflexiva y visceral cuando él siempre aboga por el buen juicio, me tocaron la fibra sensible. Frigga había demostrado ser un personaje compasivo, que quería a Loki incluso después de todo lo que hizo y se preocupaba por su bienestar a pesar de que estaba encerrado en una celda. Después de con Thor, seguramente el vínculo emocional más fuerte de Loki era el de su madre adoptiva.

Me ha gustado y decepcionado a la vez el final de la película (sin contar con las escenas post-créditos, me refiero). El hecho de que de algún modo Loki haya logrado sobrevivir y lo que es más, llegar al trono de Asgard engañando a todos, me parece criminal por una sencilla razón: es un contrasentido para la evolución del personaje. En esta película Loki era el personaje secundario estrella, a años luz de lo que fuera en Thor Los Vengadores. Se nos muestra su rencor desmedido por lo que Thor y su propio padre le han hecho, sus deseos incombustibles de liderar... pero también su lado más vulnerable, ésa inolvidable escena en la que deja caer su ilusión y se le ve destrozado por la muerte de su "madre" Frigga. Al final parece que deja toda ambición atrás al sacrificarse por su hermano y por el recuerdo de su madre, y si bien se da a entender que es más bien "bueno" por haber salvado a Thor y no traicionarle (al menos directamente), pues al final sigue siendo que les ha engañado a todos y llegamos a dudar de si su redención fue tal o solo una tapadera para su objetivo final. Lástima. Sea como sea, se echará de menos a Tom Hiddleston en la franquicia.


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Bueno... como bien se dice, Thor vuelve en la siguiente entrega de Los Vengadores. Esperemos que con más Mjölnir y mala hostia que nunca.


jueves, 17 de octubre de 2013

Crítica: El Club de los Poetas Muertos (1989)

El Club de los Poetas Muertos (1989): una filosofía de vida


Esta película es una de las muchas (junto a Braveheart Réquiem por un sueño) que me pusieron en el instituto en Filosofía. Si bien me gustó y la disfruté muchísimo, el verdadero significado de la cinta se me escapó hasta que la vi siendo más mayor, habiendo pasado el instituto e incluso varios años de universidad. Siento que si la hubiera revisionado antes mi visión del mundo sería diferente a día de hoy, y es que es imposible ver El Club de los Poetas Muertos sin sentir despertar un fiero deseo de darlo todo a cada instante, independientemente del momento y la situación (política y económica actualmente, por desgracia) en la que uno se encuentre. 

El argumento nos planta a finales de los 50 en la prestigiosa academia estadounidense Welton, en la apertura del nuevo curso académico. El antiguo profesor de literatura se ha jubilado y su sustituto es John Keating (Robin Williams), ex-alumno de la academia y que ha estado dando clase en una academia de Londres en los últimos tiempos. Cuál es la sorpresa de los chicos cuando, tras una serie de clases absurdamente aburridas, en literatura el señor Keating les insta a salir del aula y a observar fotografías de antiguos alumnos, haciéndoles notar que ya están "criando malvas" y que murieron sin haber vivido el momento. En la siguiente clase, hace que uno de los alumnos lea la primera página del libro de poesía, una teoría matemática de un estudioso sobre la belleza y calidad de los poemas... para acto seguido tacharlo de "basura" e instar a los alumnos a arrancar dicha hoja. En las consecutivas clases, Keating les hace hacer desde subirse a su escritorio, a escribir un poema de propio puño y letra y desfilar libremente por el patio sin tener en cuenta ningún patrón, todo ello para estimular las mentes hasta entonces constreñidas de unos chicos que tienen un sueño. Todo ello insistiendo en que le llamen "Oh capitán, mi capitán", en referencia a un poema dedicado a Lincoln.

Desconcertados por el método de enseñanza de Keating, algunos alumnos investigan sobre él y encuentran su anuario, donde figura como miembro de "El Club de los Poetas Muertos". Al preguntarle sobre ello, Keating responde que un grupo de chavales se reunían en una cueva cercana para recitar poesía y componer sus propios versos. Aunque a muchos les parece ridículo al principio, un grupo de seis empieza a reunirse en secreto en dicha cueva, tomando el relevo del Club y encontrando su liberación a través de la poesía. Pronto las clases de Keating son las más esperadas por todos los alumnos, prestándole ciega atención al lema de "carpe diem", vive el momento ("corta rosas mientras puedas") mientras que sus enseñanzas les llevan a vivir como nunca lo han hecho y atreverse a hacer cosas que jamás hubieran osado simplemente porque es lo que desean. Por supuesto, los métodos de enseñanza de Keating no gustan al resto de profesores de la academia, ultraconservadores con sus patrones, y éste se encuentra bajo el punto de mira del resto de profesorado del centro. No obstante él sigue predicando su filosofía de vida, y los alumnos llegan a tratarle como uno más al intentar ayudarles con sus problemas, utilizando la poesía como medio absoluto de expresión. 

La película en sí es una oda a la libertad de elección narrada a través de la vida de un grupo de chicos y el cómo la poesía y todo lo que conlleva les ayuda a crecer como personas, encontrar su camino... aunque no todas las historias que se narran tienen un final feliz. Robin Williams (actor al que siempre he idolatrado) está magnífico en su papel de entrañable profesor soñador e idealista, preocupado por las disyuntivas de sus alumnos y siendo un padre para ellos más que sus propias familias. Le acompañan un elenco de jóvenes actores que no desentonan en ningún momento, ofreciendo en algunos casos actuaciones espectaculares (como es el caso de Robert Sean Leonard, que posteriormente sería el inseparable compañero de House). 

Como el propio Keating predica: 

"Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo y el amor son cosas que nos mantienen vivos"

Para los que hemos sido estudiantes toda nuestra vida, esta película es realmente una lección con la que nos sentimos identificados. No hay más que ver el primer día de clases de estos chavales: latín, química, trigonometría... Todas transcurren de forma monótona, con los profesores limitándose a soltar sus conocimientos y a encargarles toneladas de trabajos y problemas ante la resignación y aceptación de los alumnos... porque no han conocido nada más. Y entonces llega el señor Keating, instándoles a que se levanten de sus eternos pupitres para contemplar fotos de antiguos alumnos, que no vivieron como deseaban, para recordarles que la vida no es para siempre y que hay que vivir el momento. Con ése "arrancad ésa hoja" el señor Keating está rompiendo también los moldes de un método de enseñanza tan cuadriculado, satisfecho de sí mismo y estático, que se olvida de que el conocimiento también debe contener un ingrediente de pasión y de ansias por conocer lo que se está aprendiendo. 

A pesar de tratarse de una academia de finales de los 50, los problemas que enfrentan los protagonistas (en especial cuatro de ellos) nos son tan familiares que es difícil no empatizar. Neil (Robert Sean Leonard) viene de una familia relativamente humilde y su padre le obliga a estudiar algo que odia por el simple prestigio de dicha ocupación. Todd (Ethan Hawke) es el chico nuevo, absolutamente tímido e incapaz de hablar en público ante el miedo al ridículo. Knox (Josh Charles) está enamorado de una chica de otro instituto, pero ella tiene novio y no parece ni siquiera saber de su existencia. Charlie (Gale Hansen), el más rebelde y transgresor del grupo, es incapaz de soportar más la rutina y la vida absurdamente controlada que lleva en la academia. Bajo su nuevo lema, "carpe diem", Neil se presenta a un casting de teatro, su verdadera vocación, y obtiene el papel protagonista en la obra El sueño de una noche de verano de Shakespeare; Todd pierde la timidez gracias a la poesía y las enseñanzas del señor Keating; Knox consigue declararse e invitar a salir a la chica que le gusta y Charlie arriesga el todo por el todo publicando un artículo en el periódico de la escuela reivindicando la aceptación de mujeres en la academia, lo cual casi le reporta la expulsión. 

Inolvidables todas las escenas, pero una queda gravada a fuego: el homenaje a Keating, cuando todos los alumnos desafían las órdenes de su director y se suben a los pupitres en un acto de rebeldía al lema de "Oh capitán, mi capitán". Impagable. 




"Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así y siempre así será"

jueves, 27 de diciembre de 2012

10 razones para adorar El Hobbit: Un Viaje Inesperado (2012)

10 razones para adorar El Hobbit: Un Viaje Inesperado (2012)


La película que llevaba tantos años esperando (y como yo muchos, imagino) ha llegado finalmente.Y la espera no podía haber valido más la pena. Son tantas las razones por las que me ha gustado que no he podido resistirme a analizarla punto por punto.

SPOILERS como casas de grandes (bueno, no tanto...)

1) El prólogo

Y cuando digo el prólogo me refiero al relato de la caída de Erebor, indispensable para saber más sobre los enanos. Hasta ahora era la única raza que quedaba poco perfilada (hemos conocido en profundidad a los hobbits, los hombres y los elfos), y aquí se nos muestran los matices que los diferencian de otras razas, como el amor desmedido por el oro y las joyas, y además se nos enseña en parte el por qué de la enemistad entre elfos y enanos (realmente, por qué la reticencia inicial de Legolas y Gimli a ir juntos en el grupo durante El Señor de los Anillos). 


El prólogo nos planta en un reino enano en auge, con el rey enano Thrór gobernando, seguro de la sucesión al tener a su hijo Thráin y a su nieto Thorin a su lado. No obstante, todo termina abruptamente con la llegada de Smaug el Terrible, un gigantesco dragón rojo, a las puertas de Erebor tras arrasar la hermosa Ciudad del Valle que se ubica a sus pies. Los enanos pierden a gran parte de la población y deben huir de su hogar, sin ayuda alguna, convirtiéndose en un pueblo errante guiado por Thorin, el joven príncipe enano, ante la falta de su abuelo enloquecido y un padre y rey ausente.


Mención aparte merece ésa impresionante escena en la que Thranduil (Lee Peace), Rey Elfo del Bosque Negro y padre de Legolas, aparece en la loma desde la que se avista Erebor montado en un gigantesco alce y acompañado de todo su ejército. Miedaco que da el jodío.

Muchos se han tirado de los pelos (yo no me incluyo, lo mío fue más bien WTF???) con la indiferencia que muestra Thranduil ante la masacre del pueblo enano. Desde luego, es una aberración con respecto al libro... PERO en el universo de la película (en serio, id asumiendo ya que son cosas separadas), es algo que da bastante juego. En las siguientes películas (especialmente la segunda), intensificará el rencor de Thorin hacia la gente del Bosque Negro, lo cual puede dar pie a alguna subtrama muy interesante (pura especulación, lo admito). 

2) Martin Freeman como Bilbo Bolsón


Se pueden criticar muchas cosas de esta película, pero desde luego su protagonista sólo merece alabanzas. Admitámoslo... aunque Elijah Wood hizo un magnífico papel (y aquí cameo, por cierto xD) como Frodo en El Señor de los Anillos, el personaje de Bilbo en sí es un protagonista mucho más completo y carismático. Frodo era más tirando a aventurero ya desde el principio, pero a Bilbo nos lo presentan como un señorito de aire británico, risueño y cortés como todo hobbit pero anclado en su rutina, amante de la vida predecible y de la tranquilidad... y ver a través del avance de la trama cómo se va volviendo intrépido y valeroso es uno de los grandes encantos.


Martin Freeman hace un excelente trabajo creando un Bilbo al principio formal y algo histriónico para ir poco a poco desenvolviéndose mejor entre el grupo, aunque no abandone del todo sus viejas costumbres. Me encanta cómo el espectador se va dando cuenta, a la vez que el propio Bilbo, que esa aventura ya forma parte de su vida y que lo que al principio le parecía un engorro acaba llegándole muy adentro, siendo incapaz de abandonar a sus nuevos compañeros aún cuando pueda sentirse desplazado. Bilbo ha tenido unas cuantas escenas épicas en esta película, pero lo mejor para este personaje (según los libros) viene en la segunda.

3) Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble


De hecho, y aquí es cuando me rajan por sacrílega, en lo que respecta a ésta y La Comunidad del Anillo, Thorin es un protagonista mucho más imponente y "de peso" de lo que fue Aragorn (sólo hablando de la primera parte, claro. No la lía parda ni nada el amigo Elessar en Las Dos Torres y El Retorno del Rey). Por supuesto está el detalle de que Aragorn no quería ser líder del grupo, dejando a Gandalf las riendas de la misión, mientras que aquí está claro que es Thorin el que corta el bacalao. No obstante, mientras que Aragorn acaba siendo rey porque es así lo que le corresponde por linaje, con Thorin en una sola película logran convencernos de que se ha ganado a pulso la adoración de sus súbditos y el derecho a reinar (memorable escena en la que se nos cuenta que desempeñó todo tipo de trabajos humildes sólo para sacar adelante a su pueblo). 


Una de las escenas que más me impactaron fue el relato por parte de Balin de lo sucedido cuando los enanos, expulsados de Erebor, intentaron recuperar el antiguo reino de Moria y los orcos salieron a combatirles, casi masacrándolos. Aunque es sólo un flashback, ayuda a perfilar el personaje central de Thorin, permitiéndonos comprender por qué todos le siguen con tanta devoción y cómo se forjó su leyenda.


En El Hobbit de Peter Jackson, se le ha dado a Thorin un aire mucho más serio y épico que en el libro. En el libro se le describe como todo un guerrero y un buen líder, pero no demasiado inteligente y que suele ser grandilocuente, con tendencia a soltar largos discursos interminables. Me gusta el cambio, para qué negarlo. Además, me gusta MUCHO la idea de que se muestre aunque sea un poco la relación familiar (alias paterno-filial) con Fíli y Kíli (para quien no lo sepa, son sus sobrinos, y de hecho Fíli es el heredero al trono por detrás de Thorin).

En resumen, Richard Armitage junto a Martin Freeman y el incombustible Ian McKellen parece que estén echando un pulso por ver quién se come la pantalla a bocados más grandes. IM-PRESIONANTE.

4) Acción

Aix, la acción... Tan distinta de la de la trilogía original, pero a la vez igual de atrapante. Lo cierto es que no hay apenas sangre a lo largo de toda la película, quizá por el tono más "infantil" del libro, pero ello no hace menos crudas las batallas. Hablo de la escaramuza con los trasgos, donde vemos a los enanos repartiendo tal somanta de palos que te dan hasta miedo. Vale que esa escena en concreto es un poco fantasiosa, porque los enanos se caen por precipicios y no se parten la crisma (al más puro estilo Avatar con huesos recubiertos de algún metal ultrarresistente)... pero oiga, ¿y lo bien que se lo pasa una?


Mi escena de acción favorita es sin duda la del final, cuando Azog los acorrala en los árboles. Ver a esos gigantescos huargos saltar hacia arriba, intentando atrapar entre sus fauces a unos enanos que han entrado en pánico, me pone los pelos de punta. Tampoco la lucha contra los trolls es moco de pavo, aunque ésa es más "light", por decirlo de alguna manera. Lo más fascinante sin duda es ver a los enanos repartir hachazos y espadazos a diestra y siniestra (la mayoría son muuuy brutos).

5) El grupo de enanos


Y aunque en la obra de Tolkien es sumamente difícil encariñarse por un enano en concreto al ser tratados, salvo las obvias exepciones (Thorin, Balin y a veces Bombur y Fíli y Kíli), como un grupo, Peter Jackson logra con éxito la titánica tarea de caracterizarlos a todos de un modo que los individualiza a ojo del espectador y a la vez les dota de una personalidad bien diferenciada (incluso utilizan armas de lo más variopintas... joer, si hasta hay un enano arquero y uno que va con tirachinas). Thorin es regio y taciturno, Bofur tiene un sentido del humor un tanto negro, Dwalin es directo y agresivo, los hermanos Fíli y Kíli son impulsivos y optimistas (e incluso ahí hay matices entre el mayor y el benjamín), Ori es tímido y educado... y un largo etc.

De inmediato un@ les coge cariño, algo sumamente fácil en algunos casos (los hermanos Fíli y Kíli son sencillamente entrañables... aunque seguramente mi favorito sea Bofur xD). Me gustan también muchísimo Dwalin (menuda bestia parda, con tatuajes de guerra y todo) y Glóin (al que le han hecho francamente parecido a su hijo Gimli). Me encanta ése marcado contraste entre Bilbo y los enanos, ruidosos, alegres y con modales bastante rudos (inolvidable la escena cuando desvalijan la despensa de Bilbo y se ponen a comer y beber de la forma más basta que uno verá jamás xD). 


"Fili... y Kili. ¡A vuestro servicio!"

Por cierto... he leído muchas críticas al hecho de que los miembros de la casa de Durin (Thorin, Fíli y Kíli) no tienen la barba densa típica de los enanos. Mi pregunta es... ¿y qué? Son enanos, actúan como enanos (más los dos jóvenes... riendo, gritando, fumando, comiendo y bebiendo como cosacos en casa de Bilbo). Thorin no necesita una barba reverencial para inspirar respeto, y sus sobrinos aún son jóvenes, por lo que es de esperar que no tengan la complexión del resto de enanos, más mayores. Digo yo que mientras actúen bien (cosa que hacen, es innegable), no hace falta quejarse tanto por una caracterización que en todas las películas del Señor de los Anillos también han cambiado a rabiar (en el libro, Frodo tenía cuarenta años y Legolas era moreno, por poner ejemplos). 

He leído por ahí que el mayor argumento en contra de esto es que rara vez se ve a enanos sin barba y que para ellos ser vistos sin ella es tal vergüenza que preferirían la muerte. Pues que yo recuerde, en el capítulo de las arañas del libro del Hobbit, Fíli tiene que cortarse casi toda la barba para poder escapar de las telarañas. No le vi muy afectado, la verdad. Yo opino más que nada que ha venido por el hecho de la caracterización, por el empeño de Jackson en diferenciar bien a todos los enanos. A simple vista, uno ya sabe que Fíli y Kíli son los más jóvenes, y eso para un espectador primerizo o no versado en los libros puede ser un grato favor. 


Bofur... el puto amo xD

Sé que las comparaciones son odiosas, pero en general son un grupo mucho más optimista y animado que la Comunidad del Anillo (es que son enanos, joer). He visto la película más de 15 veces ya, pero la escena en la casa de Bilbo, con ése buen ambiente, camaradería y a la vez desfachatez del grupo de enanos pone una automática sonrisa en mi cara. Impagable la canción sobre la vajilla de Bilbo (llevo semanas tarareando mentalmente lo de "Los cuchillos embotar, rompe platos por la mitad...").

Lloraré y mucho al final de la tercera película. Quien se haya leído el libro, sabe por qué.

6) Erebor


Esto ya es personal, pero siempre me quedé con ganas de ver dos partes elementales de la Tierra Media que no habían aparecido en la trilogía original. Erebor, la Montaña Solitaria, era una de ellas (la otra era el Bosque Negro, capricho que satisfaré a finales de 2013), y la visita no ha podido impresionarme más. Si hay algo que se le pueda comparar mínimamente en El Señor de los Anillos es la hermosa Minas Tirith, pero quizá por el mono que tenía de ver esta película, la visión de Erebor que nos presenta Peter Jackson me ha impresionado incluso más. Y hasta se puede apreciar una curiosidad que, hasta ahora había sido un secreto: mujeres enanas, con barba y todo (xD).

7) Escenas cómicas

Estaba claro que, cambiando a los protagonistas de la trilogía original por un grupo de enanos, las dosis de humor debían incrementarse exponencialmente. Y no defraudan, francamente... aunque es distinto. Está claro que la mayor parte es un humor mucho más pueril o infantil que en El Señor de los Anillos (es como si formáramos una compañía con trece Merrys y Pippins xD), pero es que el tono en general de El Hobbit como libro es así, dirigido a niños. Peter Jackson ya ha hecho mucho dotándole de una seriedad que en ocasiones (que no siempre) es equiparable a la de la trilogía original.


"¡Tengo unos parásitos más grandes que mi brazo!"

Me quedo sin duda con la escena de los trolls, donde los enanos (tozudos como solo ellos) se empeñan en desmontar el plan de Bilbo para salvarles la vida. Jamás olvidaré la frase de Oin: "¡Tengo unos parásitos más grandes que mi brazo!Me meo con la cara de acojone de Kili xD. Mola mucho también cuando Bilbo le pregunta a Gandalf si Radagast es un gran mago o es como él (Troll!Bilbo). Hay quien dice que son gags sin gracia... yo le digo que me pasé media película descojonándome. Si eso me hace tonta, pues oiga... al menos me lo pasé bien, no como otros. 

8) Guiños a la trilogía original

Hay mil y un detalles que conectan ambas sagas, como parece obvio. Y aún así no pude evitar sonreír como una tonta cuando Elijah Wood (igual de joven aunque algo más delgado) aparece en pantalla como Frodo, o cuando Gandalf desentierra la espada Dardo y se la da a Bilbo. Volver a escenarios ya conocidos, como La Comarca o Rivendell, despierta en los fans el aprecio por aquella saga con la que crecimos (yo, al menos, aún era un niña). Hay escenas que recuerdan a otras, como el momento en el que Bilbo se pone el anillo por primera vez, tan semejante a cuando lo hizo Frodo en La Comunidad del Anillo. Los detalles están por doquier, como el mapa de la Montaña Solitaria que Bilbo tenía en Bolsón Cerrado y cuyo origen aquí se nos cuenta.


Por cierto, me ha encantado el detalle de que el enano Glóin lleve la misma hacha que llevará su hijo Gimli 60 años después en los sucesos del Señor de los Anillos. O el detalle de que Gandalf se golpee con la misma lámpara, o que en Bolsón Cerrado podamos ver el mapa completo de la Tierra Media colgado en la pared justo detrás de Kíli y Nori. También ha molado mucho ver de nuevo a la hermosa Cate Blanchett como Galadriel y, como no, al gran Hugo Weaving como Elrond. 

9) La escena de la caverna de Gollum


Sin duda LA ESCENA con mayúsculas de la película. Andy Serkins vuelve por la puerta grande a interpretar al que posiblemente es el personaje más difícil de toda la saga de Tolkien.  Yo, desde luego, nunca olvidaré la siniestra vocecilla de Gollum preguntando: "¿Qué tiene en el bolsillo?", a sabiendas de que Bilbo ha encontrado accidentalmente el anillo que tanto dolor de cabeza dará a Frodo y sus amigos 60 años después. 

La guerra de acertijos te pone la piel de gallina, y lo que es mejor: es posiblemente uno de los pasajes más fieles de todo el libro (se comen un par de acertijos solamente, y hasta las reacciones de Gollum se parecen a las del homónimo en papel). Horror absoluto cuando Gollum enloquece y empieza a perseguir a Bilbo. Y no digamos la escena en la que el pobre Bilbo queda atrapado en una rendija y vemos a Gollum retroceder al haberle descubierto, sólo una sombra con ojos brillantes en la oscuridad. Acojone.


En mi opinión, Gollum consigue lo que hasta ahora no ha conseguido ningún personaje de cine: dar risa, terror y pena en sucesión rápida. Juro que esas tomas de Gollum oculto en la penumbra, con los ojos brillando y acechando a Bilbo me hielan la sangre. Y qué decir de ése momento final, que tanta repercusión tiene en la Guerra del Anillo... El archiconocido instante en el que la compasión de Bilbo decide el destino de tantos. 

10) El desenlace... y pie a La desolación de Smaug

La escena final es frenética y a veces incluso un poco terrorífica. El cómo huargos y orcos acorralan a los protagonistas y todo está a punto de irse al garete... y entonces Thorin levanta la cabeza y mira a su adversario. Pocas veces he visto una mirada más colérica y significativa que la de Richard Armitage en ése instante. 


Contuve la respiración cuando Thorin se incorpora sobre el árbol caído y desciende hacia Azog (un terrorífico Manu Bennet, Crixo de Spartacus para los amigos) entre llamas con esa música de fondo que nos recuerda a las escenas más épicas de la trilogía original. Y después, cuando Bilbo es el primero en acudir en su ayuda, aunque no es un guerrero ni espera serlo, te da una señal de cuánto ha crecido nuestro señor Bolsón.


Admito que casi lloro de emoción cuando Thorin corre a abrazar a Bilbo, aceptándole por fin como miembro de su compañía y agradeciéndole que le haya salvado la vida. Ése final, con el grupo al completo contemplando la figura de Erebor a lo lejos, emergiendo sobre la niebla y el bosque. Y la guinda final, un retazo de Smaug durmiendo despreocupadamente sobre el lecho de oro no hace sino darte unas ganas tremendas de que el tiempo corra y ya haya pasado un año más para ver cómo sigue su aventura.

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Que hay muchos cambios... tampoco tantos. ¿Que son relevantes? NO. Y de hecho algunos me gustan y mucho. Como la profundidad que se le da a los personajes de los enanos, caracteres diferenciados mucho más allá de los dos pinceladas que se da en el libro. ¿A quién le importa que Balin sea mucho mayor que Thorin en la versión fílmica? ¡Son ambos personajes entrañables! En cierto modo me gusta y disgusta a la vez que se esté dando tanta humanidad al grupo protagonista porque, aunque El Hobbit es de un tono más infantil que El Señor de los Anillos, el primero tiene algo de lo que la trilogía carece: la muerte de algunos miembros del grupo protagonista (Boromir no cuenta... Sean Bean está condenado en todas sus película xD). Que me haya encariñado tanto en una sola película con ellos sólo hará que la tercera sea un mar de lágrimas.

La pregunta ahora es cómo cojones aguanta una hasta diciembre de 2013. Revisionar esta una y otra vez calmará un poco la sed de más, pero no será suficiente ni por asomo. Suerte que el mundo no se ha acabado en 2012, oiga. Ganas alucinantes de ver (y oír):
  • El Bosque Negro en todo su esplendor, con arañas y todo.
  • Las Cavernas del Rey Elfo
  • A Beorn
  • De nuevo al grupo de enanos (LoL)
  • Al dragón Smaug con la voz de Benedict Cumberbatch (quien es compañero de Martin Freeman en la serie Sherlock)
  • Lo más importante... ¡la escena de los barriles! Pagaría todo el dinero que tengo por ver esa escena ahora (snif)